Los destaques del Salón Nacional

| Cardozo, Donner, Verges, Costa y Urruzola son algunos de los artistas que sobresalen

ALICIA HABER

El Salón Nacional de Artes Visuales sigue siendo uno de los ejes de atracción dentro del panorama plástico uruguayo. Eduardo Cardozo, muy merecido ganador del Gran Premio, se interna nuevamente en la pintura-pintura y explora el placer de pintar y de la creación libre, sin planteos apriorísticos. Integra diversos colores aunque la sutileza y el control cromático siguen siendo su sello. El resultado es delicado a pesar del gran tamaño y el gesto amplio.

Cardozo saca partido de la casualidad y busca un discurso pictórico en el que señala los méritos del dibujo no académico. Logra un efecto de planos con trazas y de zonas evanescentes.

Las obras parecen abstractas pero tienen un referente que a veces se acentúa y en otras casi desaparece. Las formas evanescentes contienen memorias que son imágenes muy internas del artista. Aquello que alguna vez tuvo una definición clara aparece desdibujado o transformado: se pasa así de insignificacia del objeto a la significancia de la obra. Solo queda un signo o una huella que es apenas una sombra. En las obras de Cardozo dialoga la capacidad constructiva con la gestual y más espontánea, se establece un contrapunto entre la reminiscencia de la geometría con la soltura compostiva.

Otra figura presente en el Salón y que se inscribe en el terreno de la abstracción es Diego Donner, quien realiza un viraje muy positivo al concentrarse en formas amplias, en grandes gestos, y pintar ahora sobre tela reduciendo su paleta a grises, negros, blancos y ocres. Su mundo de signos desapareció para dar lugar a una pintura más fresca, más clara, de materia más controlada, que apela a grandes zonas de color, a una composición rigurosa y a la vez libre en la que gesto, materia y espacio logran un equilibrio excelente. Un artista en plena madurez compositiva Donner obtiene una factura de gran nivel.

JOVENES. Dentro del terreno figurativo, vuelve a asombrar Martín Verges Rilla un joven de 28 años quien desde los 22 despierta admiración. Su gran tema es el retrato acercándose con oficio extraordinario al Renacimiento y post Renacimiento para luego apartarse de él con múltiples juegos. Especula con el parecido y la diferencia, con la cita y la creación original hasta el punto de hacer dudar al espectador sobre el punto de partida original. Los ejemplos de la historia del arte quedan en su retina. Juegos entre ilusión y mentira se instalaron en forma creciente su iconografía. En este caso apunta al puntillismo, la mirada cercana frente a dos obras, desconciertan, mientras que de lejos el espectador es el que reconstruye con su mirada y su percepción una escena. Es una estudiada estructura.

El artista juega con la ambiguedad y la incertidumbre. Al hacerlo plasma reflexiones sobre la pintura, la verosimilitud, la verdad, la ilusión, el control y el descontrol y las posibilidades deasimilar al Otro.

FOTOGRAFOS. Carlos Costa se destaca en el terreno de la fotografía buscando una serenidad sublime, un silencio, algo menos contingente que un lugar habitado, algo más eterno. Opta por un formato panorama, desde el propio sentido etimológico de la palabra: pan significa todo y orama vista. Al optar por estos formatos busca un fuerte sentido de inmersión en la escena, acentuando lo ilimitado y lo vasto.

Juan Angel Urruzuola logra tocar el espinoso tema de los detenidos desaparecidos dentro de un contexto artístico de una manera muy inteligente y con su solvencia estética habitual haciendo una reflexión conceptual sobre el tema, sobre la fotografía y sobre el arte en "De eso no se habla". La fotografía minimalista tiene un excelente exponente en Fidel Sclavo, quien posa sus ojos en un plato y un mantel, en un libro y una carta que apenas se registran en espacio de vacío y silencio.

DESTAQUES. Por su dibujo obsesivo, perfeccionista, en carbonilla, lápiz, grafito y pastel, se destaca Víctor Soldini, y por su pintura de resabios clásico realizada desde la contemporaneidad Juan Pedro Paz, mientras que Doreen Bayley llama la atención con su delicado trabajo de fibras. Hay otros aportes como el de Gabriel Regal, el hiperrealismo pop de Sergio Porro, Fabio Rodríguez y Paola Puentes, las referencias al comic de Diego Píriz, los homenajes a los cabezudos y a Cuevas de Fermín Hontou, las fotografías conceptuales de Mario Sagradini, el hiperrealismo de Sebastián Sáez.

El Salón ofrece también otras obras de interés como las de Enrique Badaró, Santiago Tavella, Eduardo Di Mauro, Carlos Bonilla, entre tantas otras capaces de concitar la atención de los visitantes.

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