Usando a Frugoni

AMPLIANDO los términos de una "segunda" —expresión tradicional con la cual se identifican, en la jerga periodística, las notas que se ubican en el margen inferior derecho de esta página— publicada la semana pasada, titulada: "Descolgar a Frugoni", es oportuno volver sobre el tema ante la inmoral utilización política que el Frente Amplio viene haciendo de esa histórica personalidad, no sólo del Partido Socialista sino también del país.

Como es notorio, y ellos mismos se encargaron de difundirlo en la televisión, en su prensa servil y en otros medios de comunicación, el presidente de la colcha de retazos y un grupo de dirigentes procedieron a colgar en la sala de reuniones del edificio de la calle Colonia un retrato de Emilio Frugoni, pronunciando con ese motivo una breve alocución.

Evidentemente, ni el orador que lo presentó ni la mayoría de los que estuvieron presentes en el acto leyeron nunca nada de Frugoni ni tienen la más remota idea de lo que fue su vida.

Además de, algunos de ellos, padecer de mala memoria.

EN ese sentido, y a cuenta de mayor cantidad, no es ocioso reiterar la cita del discurso que pronunciara en la Cámara de Diputados el 25 de mayo de 1911 con motivo de una huelga general, cuando rechaza "toda idea de solidaridad con ciertos actos más o menos deplorables, que soy el primero en reprochar, que en estos días se han cometido", señalando los perjuicios que causan esas huelgas generales.

Y, en momentos en que se están repartiendo por anticipado desde los cargos públicos hasta las canillas en un hipotético y futuro gobierno, recordar también los términos de un opúsculo editado en el año 1931, donde alude a las tres cosas que "suelen atribuírsenos: la violencia como método de acción; el despojo y el reparto como finalidades", contra las cuales se rebela; o la brillante conferencia ofrecida el 26 de agosto de 1943 en el Colegio "José Pedro Varela" sobre las libertades y deberes en la democracia, cuyos términos continúan vigentes cuando muchos siguen pensando más en el derecho a sus libertades que en la obligación de sus deberes.

O algunas críticas a la burocracia, incluidas en "La revolución del machete", que son fácilmente extensibles a la administración del Frente Amplio en el gobierno departamental de Montevideo.

Un párrafo aparte y una cita también más extensa se merece el texto de la renuncia al Partido Socialista que presentara el 2 de enero de 1963, luego de haber sido su fundador en 1910.

EN el año 1962, los entonces dirigentes del Socialismo se integraron en una llamada "Unión Popular" —que él consideraba como "un retroceso ideológico"— con la "Agrupación Nuevas Bases", el FAR, el grupo de Enrique Erro y un minúsculo conjunto de máscaras sueltas, antecedente inmediato del Frente Amplio, lo que llevó al Dr. Frugoni, Carnet de afiliado Nº 1, a presentar ante el "Secretario General del Partido Socialista, Ciudadano Vivían Trías", "mi renuncia del glorioso Partido del que fui fundador con un puñado de inolvidables compañeros", indignado por "esa forma de despreciar al electorado, modificando a última hora una lista de candidatos como si fuese la lista de un restaurante de la que se cambia un plato sin consultar previamente a la clientela, algo que no se concibe en la conducta de un Partido Socialista de verdad".

En el camino perdieron la banca de Senador, dos de las tres de Diputados y cuatro de sus cinco Ediles.

Nunca le perdonaron esa actitud. Ni aun después de muerto.

Eduardo Jaurena, que fuera su Secretario y custodio celoso de su memoria, recordó, en un reportaje que se le hiciera en la desaparecida "La Mañana": "Cuando muere Frugoni, quisimos velarlo en la Casa del Pueblo y los dirigentes del Partido Socialista, con quienes hablamos, nos dijeron que no. Que lo habían discutido ya en el Comité Ejecutivo y que no era posible. Claro que, para ello, hubiéramos tenido que aclarar algunas cosas, pero lo cierto es que la negativa provino de ellos. Por eso fue luego velado en la Universidad".

Tanto o más jugosa que esa cita, es otra en la que expresó: "A mediados del año pasado (1990) Gargano dijo en una sesión del Comité Central del Partido Socialista que Frugoni les creaba problemas cuando el gobierno de Arévalo y de Jacobo Arbenz en Guatemala porque manejaba la información de Estados Unidos sobre el tema".

Ese desprecio por Frugoni lo llevaron hasta su tumba, el panteón Nº 1404 del Cementerio del Buceo —en el cual también se encuentra enterrado un inolvidable y querido funcionario de "El País", Luis Alberto Sorhuet—, donde sólo dos placas lo rescatan para el paseante: una anónima y otra que colocara el Centro de Estudiantes de Derecho en el año 1992, junto a una jardinera con su nombre que se encuentra abandonada y sin ninguna flor.

El recuerdo póstumo de Frugoni ha pasado por varias etapas; un voluntario olvido inicial, por las razones señaladas; un manoseo político en la década del noventa, ante el cual el mismo Eduardo Jaurena —impugnando el discurso del Partido Socialista—, dijo: "No toleraremos que se arrebate de nuestras manos la memoria de Frugoni"; otro período de olvido posterior y esta nueva y tardía utilización de su nombre, concretada en la colocación de una fotografía suya en la sede central del Frente Amplio y en un superficial discurso alusivo de Tabaré Vázquez.

Lo peor de la historia es que los organizadores del acto siguen creyendo que los uruguayos se olvidan del pasado; que todos los viejos se han muerto y que puede tratarse a los sobrevivientes como ellos tratan a sus afiliados, vendiéndoles en forma demagógica y engañosa cualquier clase de mercadería, al margen de la verdad.

El Dr. Emilio Frugoni tampoco hubiera querido que su retrato luciera hoy donde se encuentra y si pudiera escribir, sin duda que les hubiera enviado una nota en términos similares a aquella del 2 de enero de 1963.

Hay que descolgarlo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar