"Transgénicos solucionan muchos problemas a toda la agricultura"

| "Los productores nunca le tuvieron miedo a los organismos genéticamente modificados, y la prueba de ello es el imponente crecimiento que se registró en el cultivo de soja en el país y en la región"

PABLO ANTUNEZ

A nivel mundial el uso de cultivos genéticamente modificados creció 15%. Uruguay sólo tiene 2 eventos aprobados, una variedad de soja y otra de maíz resistente a la lagarta, pero las empresas productoras, importadoras y expendedoras de semillas, tienen interés en que el Comité de Riesgo apruebe nuevos "eventos". El Ing. Agr. Daniel Bayce, gerente de la Cámara Uruguaya de Semillas, gremial que agrupa a 26 empresas del ramo, analiza el presente, el futuro y las trabas que enfrentan cuando se pretende incorporar a la agricultura uruguaya nuevas variedades.

—¿La Cámara Uruguaya de Semillas había previsto un crecimiento tan expansivo en el cultivo de soja?

—Esta oleaginosa ha venido más que duplicando el área en los últimos 3 años y ahora la triplicó. Los más optimistas, que habíamos sido nosotros, estimábamos el área en más de 220.000 hás. pero abarcó 270.000 hectáreas; más del 97% de lo plantado es material modificado genéticamente (léase transgénico). La producción será importante y la inmensa mayoría se exportará; ya se está hablando de la instalación de una industria, que pensábamos se daría más adelante cuando el área fuera más importante, pero se instalará el año que viene.

—¿Por qué la mayoría de la soja que se planta es transgénica?

—Uruguay tuvo un empuje en este cultivo a principio de los 80 y después, tecnológicamente, no había forma de mantener el cultivo y de competir con la soja del resto del mundo. Antes de la aparición de la transgénica no se plantaban más de 5.000 hectáreas y al aparecer ésta el productor resuelve una cantidad de problemas, que hacen competitivo al cultivo por lo menos con la soja argentina y ahí comienza el área a crecer. Los precios internacionales también han impulsado mucho el crecimiento de área.

—Dada la expansión que tuvo la soja ¿considera que en Uruguay se le ha perdido el miedo a los granos transgénicos?

—Los productores nunca le tuvieron miedo y la prueba está en el crecimiento de la soja. En cuanto al maíz, se generó toda una polémica, pero los que hablaban de la variedad transgénica era gente de Montevideo, nunca los productores. Los agricultores y los técnicos estaban muy inquietos para que se importara el BT que es resistente a lagarta. Por el momento el MON 810 es la única variedad liberada y recién se terminó con todos los papeles que eso exigía. Si bien se había liberado la importación, se podía traer semilla cumpliendo una serie de requisitos y cláusulas de responsabilidad. Se importaron más de 1.000 bolsas que dieron para plantar unas 1.100 hectáreas. La semilla se vendió prácticamente en el acto y las chacras se terminaron de sembrar los primeros días de enero.

—¿Las perspectivas indican que esa demanda por el MON 810 se mantendrá?

—Los productores están muy ansiosos por el producto, mucho más en las siembras tardías, donde la lagarta tiene mayor incidencia (tiene un gen resistente al insecto). Una buena parte de la zafra del año que viene se hará con este material.

—Hay otro evento transgénico (el BT 11) que ha sido presentado por otra empresa al Comité de Evaluación. ¿En qué está?

—Los trámites prácticamente arrancaron juntos con los del MON 810, después para el BT11 hubo algunos pedidos de información, algunas demoras. Desde abril de 2003 el expediente está descansando en las oficinas de los Ministerios de Salud Pública y, de Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, a la espera de informes. El comité de Evaluación, que es netamente técnico, requirió el informe de ambos Ministerios, pero pese a que se nos había prometido que iba a estar presentado el 7 de noviembre, pasamos el 7 de enero de 2004 y todavía no se presentó. Hay un decreto del Poder Ejecutivo que regula el uso y la importación de transgénicos, si alguna persona está anteponiendo un interés de otro tipo y traba los informes, no lo sé. Lo curioso es que estas oficinas no tienen plazos para sus informes, pero llevan ya casi 2 años.

—En otros países ¿cuál es la situación del BT 11?

—En Estados Unidos hace 6 que se liberó y otros 5 en Argentina, Europa, Canadá y Japón. Tiene las mismas características que el MON 810, tiene genes que lo hacen resistente a lagarta y a un herbicida que no se usa más en ningún lugar del mundo por un problema de costos. Se comercializa en todo el mundo por su resistencia a insectos lepidópteros (lagarta, básicamente)

—¿Cómo evalúa el futuro del transgénico en Uruguay?

—Nadie pide el uso masivo de transgénicos en la agricultura, sino un determinado evento para un cultivo en particular. En Uruguay, liberados comercialmente sólo hay 2 eventos: uno de resistencia a herbicidas en soja y otro de resistencia a lepidópteros (lagarta) en maíz.

A nivel mundial la utilización de transgénicos subió 15%. Los grandes productores de soja sólo usan la transgénica y el de maíz va creciendo a pasos agigantados. En Uruguay sólo importó maíz genéticamente modificado para alrededor de 1.100 hectáreas, no se pudo importar más volumen porque se había agotado. Las perspectivas son que el año que viene pase lo mismo, porque los transgénicos le solucionan problemas importantes a la agricultura. Decir que se prescinde de aplicar insecticidas en un cultivo es una cosa importantísima, pero además, se apunta cada vez más a la especificidad. Es una toxina que tiene la planta incorporada en un gen, que el insecto que la come muere, no los demás.

—Si tiene tantas ventajas ¿por qué se cuestiona tanto el uso de cultivos transgénicos?

—La discusión fuerte pasa por otros carriles que no son los técnicos. Pasa porque los productos son producidos por multinacionales y hay movimientos que están en contra de las multinacionales y de la globalización. Creo que esa es la base filosófica del ataque, pero ya no se discute a nivel mundial si hacen mal a los que consumen los productos. También puede ser una estrategia de país, tenemos que ver que piden nuestros compradores, si no nos quieren comprar algo, no lo produzcamos. En arroz y cebada, el 95% de ambos productos se exportan a Brasil y éste no quiere saber de nada ni con arroz, ni con cebada que hayan sido modificados genéticamente. Las empresas semilleristas no van a solicitar evaluaciones para esos productos.

—¿Las empresas productoras y comercializadoras de transgénicos desarrollan sus propias investigaciones?

—Para desarrollar los transgénicos se invirtieron millones de dólares y si aparecen problemas cuando se están usando, esa inversión multimillonaria no se desquita; por lo tanto, la empresa es la primera interesada en que resulten y por eso están constantemente investigando. En Uruguay la investigación se está pagando desde que se comenzaron a plantar. Hay un entomólogo que está todas las semanas recorriendo todos los cultivos que hay, tomando muestras de los cultivos BT, de los maíces tradicionales, de las áreas de refugio, etc. Analiza toda la dinámica de la población de insectos.

Pasos para importar

En Uruguay existe un decreto que regula la introducción y producción de transgénicos. Si una empresa nacional quiere desarrollar un evento transgénico, tiene que cumplir una serie de pasos para que, posteriormente, sea autorizado.

La normativa estableció la creación de un Comité de Evaluación de Riesgo que está integrado por los Ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca; Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y de Salud Pública. Además, participan del grupo creado, el Instituto Nacional de In-vestigación Agropecuaria (INIA) y el Instituto Nacional de Semillas (Inase).

El comité pide los antecedentes del evento que la empresa semillerista quiere introducir al país. Analiza toda la información científica internacional sobre el producto, que básicamente se publica en revistas especializadas arbitradas.

El comité de evaluación maneja 5 niveles de liberación del evento: ensayos contenidos; ensayos de campo; de evaluación de cultivares (supervisados por INIA e Inase) y, la desregulación completa (cuando se pretende la comercialización del evento).

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