LIMA | ANSA
Congresistas opositores y sectores de izquierda reclamaron ayer, nuevamente, la renuncia del presidente peruano, Alejandro Toledo, cuyo discurso del sábado por la noche intentando atenuar la más grave crisis política de su gobierno despertó una ola de rechazos y escepticismo.
El gobierno de Toledo, inaugurado en julio de 2001 para un periodo de cinco años, intenta contrarrestar los embates de la oposición, que se acrecentaron tras la renuncia de su primer vicepresidente, Raúl Diez Canseco, acusado de tráfico de influencia.
Otros ex ministros son acusados de nepotismo y corrupción.
El legislador José Barba Caballero, de la opositora Unidad Nacional, consideró que Toledo debe renunciar al cargo y llamó al presidente del Congreso, Henry Pease, que convoque a elecciones generales anticipadas.
Pero Pease, en declaraciones radiales, opinó ayer que la solución de la crisis política peruana no pasa por la renuncia de Toledo sino por una concertación y consenso de las fuerzas políticas para luchar contra la corrupción y contra aquellos que buscan desestabilizar al régimen.
Las últimas horas del viernes y sábado fueron dramáticas para el presidente Toledo, a quien la población apenas le otorga un siete por ciento de aprobación mientras más del 90 por ciento reclama elecciones generales anticipadas para este año.
El diario "La Razón" destacó en uno de sus titulares que los comandantes generales de las fuerzas armadas se reunieron en la División Blindada, en un fuerte cercano a Palacio de Gobierno.
La prensa local recogió las críticas de los peruanos al publicar titulares como "Plantean vacancia presidencial", "Mensaje de Toledo fue puro langoy (palabra china que significa basura)", "se lava las manos", "vergonzoso mensaje a la nación de Toledo", entre otros no menos duros.