Abultado déficit en EEUU en 2004

El presidente George W. Bush, que ha exigido al Congreso mantener la disciplina fiscal, ha comenzado a recibir fuertes críticas inclusive de sus partidarios, al revelarse que el próximo presupuesto federal tendrá un déficit récord.

Luego que la Casa Blanca estimó el déficit en U$S 521.000 millones, republicanos conservadores han comenzado a cuestionar una de las frases favoritas del presidente: "Asumí el cargo para solucionar problemas, no para transferirlos a futuros presidentes y futuras generaciones".

Chris Edwards, director de política fiscal del Instituto Cato, un comité asesor conservador, largó una risotada cuando escuchó la frase, que Bush suele repetir en actos de recolección de fondos para su campaña de reelección.

Hace poco, el gobierno revisó sus cifras sobre el costo que tendrá en 10 años la reforma de Medicare, el organismo y programa estatal de asistencia sanitaria a personas mayores de 65 años.

En lugar de los U$S 400.000 millones enunciados antes de la aprobación de la ley de reforma de Medicare, ahora los costos se estiman en 534.000 millones de dólares.

Eso indica que Bush "está dispuesto a firmar cualquier cosa que llega a su escritorio", dijo Edwards.

DESCONFIANZA. Pese a esas cifras, Bush volvió a hablar de frugalidad el sábado.

"Debemos enviar esta clara señal al pueblo de Estados Unidos y a los mercados: ’Vamos a ser prudentes cuando se trata de gastar el dinero del pueblo"’, dijo Bush a legisladores republicanos en una conferencia en Filadelfia.

Sin embargo, hay otras instancias de que Bush no sigue fielmente sus normas.

Cuando muchos en el Congreso pidieron al gobierno que informara cuánto costaría invadir, ocupar y reconstruir Irak, la administración rehusó dar cifras.

Luego, seis meses después de la invasión, Bush presentó al Congreso la cuenta: 87.000 millones de dólares, una suma que dejó a muchos legisladores sin aliento.

Y a comienzos de su mandato, Bush dijo que se oponía a una ley para productores rurales pues era demasiado costosa.

Pero en mayo del 2002, cedió finalmente y firmó la ley, que se estima costará 190.000 millones de dólares. También en esa ocasión, muchos miembros de su partido se mostraron furiosos. (AP)

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