Una quinielita a mitad de mes

Víctor Hugo Morales

l Alivio es la palabra. Quizá, una mirada profundamente crítica debería señalar que nada nuevo es para el fútbol argentino clasificarse para los juegos olímpicos. Pero no ganaba ese torneo hacía más de 20 años y había quedado afuera la última vez, justamente contra Chile hace cuatro años.

Así que, por más que se quiera minimizar con argumentos que sólo puede sustentar la vieja soberbia, este campeonato logrado ahora en Chile, vale. Ligando contra Brasil, sufriendo ante Paraguay, no se discute. Sin que sobre nada, se acepta. Pero para un seleccionado que empezó a los tumbos, y para un técnico que caminaba por la cornisa, el resultado, ese único dios, tiene una utilidad que excede la mera clasificación.

Para Bielsa y para la propia selección es el alivio de una primera lluvia después de la sequía, una quinielita en la mitad de un mes a cuyo final no había forma de llegar. Sirve para ir tirando, para que la desconfianza instalada como la sospecha en un corazón enamorado, afloje un poco, deje vivir.

Es una tortura el camino hacia el Mundial. Cuando se gana por las Eliminatorias no sirve porque "los quiero ver en el Mundial, ahí los quiero ver", y si se pierde "estaba visto con lo que pasó en Japón..."

El triunfo cobra otro valor si se mira lo de Brasil. Si había un candidato puesto, ése era Brasil. En cualquier análisis, iban los norteños, y Argentina o Chile. Y a éstos les podía dar un susto algún tapado. No había otra...

Para la Argentina el éxito tiene más relieve observando lo que le pasó al otro gigante del continente. Que Brasil se quede sin los Juegos Olímpicos, después de ganar todos los mundiales de mayores y juveniles de estos años, parece un disparate. Sin embargo, ocurrió. Así que no era tan fácil volver a Buenos Aires con pasajes a Grecia y título continental incluidos. Sólo los muy ignorantes podrán decir que la clasificación no es gran cosa, si nada menos que Brasil está llorando.

Seis meses de los dos años y medio que faltan para Alemania, se vivirán con cierta paz. Bielsa, a quien sus detractores tenían abajo del ring, se ha subido a la lona.

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