Los muchos errores que figuran en un libro publicado recientemente fueron el tema de la ficha anterior. Dejé sentado en ella que mi intención no era la mera crítica destructiva. Al contrario, busco que los escritores tomen conciencia de cuál es su papel en el mundo de la cultura. A través de sus obras, miles de personas amplían sus conocimientos, viven experiencias, comparten mundos hasta entonces desconocidos.
Y, para que esto se convierta en realidad, quien escribe debe saber que su mejor aliado es el lenguaje. Que, sin él, nada de lo que tiene en su mente puede pasar a la mente de otro. Que debe utilizarlo con corrección y que, le guste o no, debe saber qué reglas lo rigen.
En el artículo 262, había seleccionado, como muestra, una serie de errores. Todos ellos se debían al desconocimiento o mal uso de determinadas reglas idiomáticas. Los que aparecen a continuación desprecian otras.
1) Desconocimiento de las reglas de tilde
a) "... puso el revolver debajo de la almohada..."
"Gregorio puso el revolver encima del escritorio."
"Revólver" es palabra grave. Estas llevan tilde cuando terminan en consonante, excepto "n" o "s.
Si el tilde no aparece, el término cambia de significado: se convierte en el nombre de un verbo.
Forma correcta:
...puso el revólver sobre la almohada...
Gregorio puso el revólver encima del escritorio...
b) "...cuando la edad la dejó a píe..."
"...al píe, en un cuerpo menor..."
"Pie" integra el grupo de los monosílabos que, por regla general, no llevan tilde. Por otra parte, si el acento escrito se pone en la "i", la palabra es una voz del verbo piar".
Forma correcta:
...cuando la edad lo dejó a pie...
...al pie, en un cuerpo menor...
c)"...le interesan los peces gordos cómo él".
"Como", cuando establece una comparación, no lleva tilde.
Forma correcta:
...le interesan los peces gordos como él...
2) Desconocimiento de las reglas de las abreviaturas
Cada palabra abreviada debe llevar un punto al final.
En una misma página del texto, se abrevia un nombre propio: "J C C." y "J.C.C.", de dos maneras diferentes. Más adelante, aparece, con esta forma: "J.I.." , otra abreviatura.
¿En qué quedamos?
En el primer caso, se pone punto a continuación, solamente, de la letra final; en el segundo, se coloca el signo junto a cada letra (es lo adecuado); en el tercer caso, se usan dos puntos, después de la última letra.
Se ignoran las reglas correspondientes y, además, no hay coherencia ninguna en la forma de proceder.
Formas correctas:
J. C. C.
J. I.
2) Desconocimiento de las reglas de separación en sílabas
¿Qué utilidad tiene separar en sílabas una palabra?
Unas cuantas, entre las que se destaca saber cómo proceder con un término cuando no cabe, en su totalidad, en el renglón.
"...a la hora de contar la "ané-" (se termina el renglón) "cdota" (aparece en el otro)..."
"...su historia de fatalidad y mue- (se termina el renglón) rte (aparece en el otro renglón)."
Formas correctas:
a- néc-do-ta
muer -te
3) Desconocimiento de las reglas de concordancia
La concordancia es una relación de igualdad que se establece entre distintas partes de la oración. El sujeto hace la acción que el verbo indica y concuerda con él, en número y persona.
Por lo tanto, a un sujeto singular le corresponde un verbo en singular; a un sujeto plural, un verbo en plural.
"...y las huellas le inquietaba..."
El sujeto de esa oración es "las huellas (tercera persona del plural). El verbo que le corresponde, "inquietaba" está en tercera del singular.
No hay, por lo tanto, concordancia.
Forma correcta:
...y las huellas le inquietaban...
Podría seguir eternamente. Me parece que con esto basta.
¡Ojalá el escritor sea más cuidadoso la próxima vez!
¡Ojalá quienes se crean escritores tomen las precauciones necesarias antes de publicar!
¡Ojalá las editoriales no distribuyan nada sin una buena corrección previa! Este deseo no se aplica al libro que estamos comentando ya que su autor es el editor.
¡Ojalá que los críticos no se fijen, únicamente en la trama de una obra!
¡Ojalá, por último, no se desprecie el papel que el lenguaje tiene en la comunicación!