Una hermosa costumbre. Así se puede definir la decoración que desde 1996 realiza la familia De León en la fachada de su casa, en el barrio Santa Catalina. Desde entonces, el hogar se transforma en época de fiestas en "La casa de las luces".
Por octavo año consecutivo, el rito se inició ayer en la noche y seguirá hasta el 7 de enero. A las 21 horas se encendieron las doce mil luces navideñas desperdigadas por toda la entrada y el techo de la casa de calle Las Rosas.
Originalmente, la "inauguración" iba a producirse el lunes 8. Pero el temporal obligó a posponerla hasta ayer.
ORIGEN. "Estaba viendo una película, no me acuerdo cuál, en la que había una casa toda iluminada para Navidad. Me gustó y decidí hacer lo mismo". Así habla el "padre de la criatura", Oscar De León (61), canillita de profesión que hace 22 años vive en Santa Catalina.
En 1996 De León y su hijo, también llamado Oscar (34), comenzaron con doscientas luces. "A los vecinos les gustó mucho y la ‘bola’ comenzó a correrse por todos lados, empezó a venir gente de todas partes". Desde entonces la casa se convirtió casi en un punto de peregrinaje durante las Fiestas.
Oscar recuerda especialmente a un taxista que trajo su familia desde Punta Gorda, y a algunas quinceañeras que realizaban las filmaciones con su domicilio iluminado de fondo.
SIMBOLO. Para instalar las doce mil luces, los dos Oscar — ahora con la colaboración de una decena de personas, entre familiares, vecinos y allegados — trabajaron desde el 19 de setiembre. Eso fue enseguida que el hijo volviera del Congo donde formaba parte del contingente uruguayo en misión de paz. "Pobre, ni siquiera pudo descansar", bromea el padre.
"Yo creo que esto se convirtió en un símbolo del barrio", señala Oscar (padre) quien se emociona hasta las lágrimas cuando ve la entrada a su casa repleta de luces. "Esto transmite alegría en este momento que es tan difícil para todos, brinda un motivo para seguir peleándola. Muchos vienen acá y por un instante se olvidan de muchas cosas materiales".
Oscar no quiere pensar en la cuenta de luz del próximo mes. "El año pasado fueron más de dos mil pesos", cuenta aclarando que "solo" tenían 10.138 luces. Para financiarlo rifa un equipo de música que él mismo compra entre sus colegas canillas, más la colaboración en materiales que le puedan acercar.