LOS ANGELES - Los devastadores incendios que han dejado hasta ahora 15 muertos en el sur de California y dos en el norte de México, continúan causando estragos y han puesto en alerta a la frontera mexicana.
Más de 7.000 bomberos continuaban luchando hoy contra las llamas, que han consumido cerca de 200.000 hectáreas, destruido unas 1.100 casas y que amenazan a otras decenas de miles de viviendas.
En la zona más afectada, alrededor de San Diego (de 1,2 millón de habitantes), 13 personas han muerto por el fuego desde el domingo, aunque las autoridades están tratando de determinar si otras varias decenas de muertes no están relacionadas con el desastre ambiental, según la comisaría local.
Otras dos víctimas a causa de los incendios se registraron en la región de San Bernardino, al este de Los Angeles, donde dos ancianos murieron por una crisis cardiaca.
Dos personas más murieron en México, donde las llamas traspasaron las fronteras. Las autoridades en la frontera del noroeste mexicano se mantenían en alerta hoy, aunque los focos al sur de la frontera ya fueron controlados, informó una fuente local.
Al otro lado de la frontera, los incendios han causado al menos 13 muertos en los últimos días y obligado a miles de personas a abandonar sus hogares.
Como consecuencia, los habitantes de Tijuana, calculados en 1,3 millones, viven desde el domingo con una enorme nube de humo "que mantiene el paisaje muy nublado", por lo que autoridades han recomendado el uso de mascarillas.
En California, once incendios mayores, algunos de origen criminal según autoridades, arrasan amplias extensiones. Desde ayer, los vientos se han calmado un poco, permitiendo a los bomberos un primer respiro desde hace varios días, aunque hay pocos signos para predecir que la batalla contra el fuego se ganará pronto, admiten los responsables.
La magnitud de la catástrofe obligó a que ayer al presidente George W. Bush declarara el estado de emergencia en California y habilitara ayuda federal para las autoridades locales y las miles de personas que perdieron sus casas.
"Estamos dispuestos a ayudar sin importar cuál sea el modo", dijo Bush.
"Estos son los peores incendios a los que enfrentamos en diez años en California", dijo el domingo el gobernador Gray Davis. Su sucesor, el actor republicano Arnold Schwarzenegger, es esperado hoy en Washington para hacer concreto el pedido de ayuda.
Los incendios provocaron ayer la segunda jornada consecutiva de caos en el tráfico aéreo de Estados Unidos, tras la evacuación el día antes de un importante centro de control aéreo en California del Sur, que hizo que los vuelos se retrasaran y que miles de pasajeros quedaran bloqueados.
Además, las autopistas de la región estaban cortadas por el fuego y cientos de escuelas siguen cerradas.
El más gigantesco incendio ataca a la región de San Diego, donde cerca de 100.000 hectáreas y más de 585 edificios han sido destruidos, según las autoridades locales.
Otro incendio de gran amplitud afecta desde el domingo el Simi Valley, al noreste de Los Angeles, propagándose hasta la zona densamente poblada de Chatsworth, en San Fernando Valley, tras haber recorrido unas 36.000 hectáreas.
Un tercer frente mayor persiste en el distrito de San Bernardino, donde 33.000 hectáreas han sido devoradas por las llamas desde el inicio del desastre el domingo. Más de 460 viviendas han sido destruidas en esta zona montañosa y unas 27.000 están amenazadas. Se buscan a dos presuntos incendiarios.
Al menos seis bomberos fueron gravemente heridos por los incendios.
AFP