BUENOS AIRES | AFP
Unos 2,6 millones de habitantes de Buenos Aires elegirán mañana su jefe de gobierno, en unos comicios que tienen como favoritos al centroderechista Mauricio Macri y al centroizquierdista Aníbal Ibarra, cuya reelección tiene el apoyo estratégico del presidente peronista Néstor Kirchner.
Las encuestas coinciden en señalar que Ibarra y Macri deberán enfrentarse en un balotaje el 14 de setiembre, al no alcanzar el 50% de votos en primera vuelta como lo fija el estatuto para proclamarse vencedor en el segundo distrito por cantidad de electores.
La confrontación tiene color local, pero interesa de manera vital a Kirchner, quien ha tenido una alianza con las agrupaciones que respaldan a Ibarra a pesar de que no pertenecen a las estructuras del gubernamental Partido Justicialista (PJ, peronista).
Por el contrario, Macri cuenta con el sostén de los dirigentes comunales del PJ, todos ellos enfrentados con Kirchner y vinculados históricamente a su mayor adversario interno, el ex presidente Carlos Menem.
A punto de cumplir tan sólo tres meses de gobierno, Kichner está embarcado en una campaña anticorrupción en los estamentos del Estado mientras libra una partida económica decisiva en una dura negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sin que se haya deteriorado su popularidad.
Pero también mantuvo una dura polémica pública con su vice, Daniel Scioli, quien pidió aumentar las tarifas de los servicios y criticó como "poco seria" la actitud del Congreso al votar por la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
SEALES. Frente a esta primera crisis en el seno del gobierno, Kirchner precisa señales de confianza de la sociedad y las urnas son un canal ideal para emitirlas.
Los porteños renovarán también la totalidad del parlamento comunal de 60 escaños y elegirán a 12 diputados nacionales a la Cámara baja de 257 bancas, que viene acompañando las políticas presidenciales.
Ibarra hizo campaña con un llamado a votar contra "el neoliberalismo" encarnado en los antiguos aliados de Menem, como su mayor adversario electoral, pero el hijo de Francisco Macri, poderoso líder de un holding ramificado en Sudamérica, ha dicho que su proyecto puede articularse con el de Kirchner.
El jefe de Estado ignoró estas expresiones conciliadoras de Macri y se subió a las tribunas junto a Ibarra, apareció en las fotos de los afiches y autorizó la inclusión de kirchneristas en las listas de candidatos.
Lejos de los dos postulantes que hegemonizan una lucha de 33 listas, quedaron relegados el izquierdista Luis Zamora y la centroderechista Patricia Bullrich, dirigente de la alianza que lidera el ex candidato a presidente Ricardo López Murphy, tercero en las elecciones presidenciales de este año.
PARIDAD. Macri e Ibarra concentran más del 70% de la intención de voto, lo que desplazó a Zamora y Bullrich a la lucha por una distante tercera posición, con alrededor de 10% para cada uno, según las encuestas.
"Vamos a enterrar el menemismo en esta ciudad", dijo Ibarra al cierre de sus actos proselitistas, en un distrito que fue siempre reacio al ex mandatario que renunció en abril pasado a disputar el balotaje con Kirchner.
Macri, en cambio, puso uno de los ejes de la campaña en la inseguridad que vive la población, por la crónica violencia delictiva de los últimos años, al afirmar que es la persona indicada para solucionarla.
La fecha del eventual balotaje porteño coincide con el domingo en que se votará para gobernador y legisladores nacionales en la provincia de Buenos Aires, el distrito más grande, dominado por el gubernamental PJ.
La otra fuerza nacional importante del país, la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR), presenta como candidato a Cristian Caram, que lleva como candidato a diputado al actor cómico Nito Artaza, líder de los ahorristas desposeídos en 2001, pero las encuestas no le otorgan posibilidad alguna de triunfo.