Pacto para retiro israelí alivia tensiones

| Si bien los grupos radicales calificaron el retiro israelí de "farsa", expertos creen que permitirá salvar la fragil tregua

JERUSALEN | AP

El plan de paz para Medio Oriente recibió un fuerte impulso por la decisión de Israel de retirar a sus fuerzas de cuatro ciudades cisjordanas más, luego de que el resurgimiento de la violencia puso en peligro una frágil tregua unilateral de los palestinos.

El convenio para el repliegue fue logrado el viernes entre el ministro de Defensa de Israel Shaul Mofaz y y el jefe de seguridad palestino Mohammed Dahlan y se produce tres días después de que en ataques suicidas murieron dos israelíes, y 36 horas después de que fuerzas israelíes mataron a un militante palestino de alto nivel durante una operación para arrestarlo en la ciudad cisjordana de Hebrón.

No se conoce cuál ha sido el ni- vel de presión que haya impuesto Washington a fin de terminar con la disputa, sobre quién debería actuar primero de acuerdo con el plan de paz —auspiciado por Estados Unidos, Israel y el primer ministro palestino el 4 de junio. Israel se compromete al retiro de Cisjordania y los palestinos, deben empezar a desbandar a grupos militantes.

Según el acuerdo anunciado del viernes, Israel se retirará de las ciudades cisjordanas de Jericó y Qalqiliya la semana entrante, y retirará algunos retenes carreteros.

La salida de Ramala y Tulkarem comenzaría la última semana de agosto, siempre y cuando no haya ataques dinamiteros ni tiroteos y que las fuerzas de seguridad empiecen a desmantelar las estructuras de grupos militantes, dijo Shirli Eden, vocera del Ministerio de Defensa de Israel.

PRIORIDAD. La retirada de Ramala ha sido la prioridad de los palestinos, en parte para permitir libertad de movimiento a Yasser Arafat. Durante casi dos años, el líder palestino ha estado confinado a su cuartel general aislado por el ejército israelí.

Ahora, Israel ha convenido en permitir que Arafat abandone su complejo temporalmente para visitar la tumba de su hermana —muerta esta semana— en la Ciudad de Gaza, y permitir que vuelva a Ramala.

Arafat no pudo asistir al funeral del jueves debido a la posición israelí de que en caso de salir de Ramala, no le sería permitido volver.

Arafat todavía estaba considerando la oferta israelí, dijo su asistente Nabil Abu Rdeneh, agregando que necesita garantías de que se le permitirá volver.

A pesar del acuerdo, la situación sigue siendo tirante.

Los movimientos integristas Hamas y Jihad Islámica rechazaron ayer el anunciado retiro israelí de cuatro ciudades de Cisjordania por considerar que se trata de una "farsa", mientras crece la polémica por el eventual regreso en masa de refugiados palestinos.

"En realidad los militares israelíes permanecerán apostados en las periferias de estas ciudades", advirtió Ismail Hanye, uno de los dirigentes de Hamas.

Su escepticismo fue compartido por exponentes de la Yihad Islámica.

"Será sólo una farsa", dijeron fuentes de la Yihad.

Este grupo militante ha tratado de tomar represalias por el ataque del jueves en que Israel mató en Hebrón a su líder en Cisjordania, Mohammed Sidr.

Informes periodísticos israelíes señalaron la noche del viernes que aviones de guerra volaron a baja altura esta semana sobre la residencia de vacaciones del presidente sirio Bashar Assad aparentemente enviando el mensaje de que Siria debe controlar a los guerrileros de Jezbolá en el sur de Líbano. El ejército israelí rehusó emitir comentarios.

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