En materia de derechos humanos, las sorpresas son infrecuentes en Naciones Unidas. Quienes se aventuran a criticar o contradecir a un país, enfrentan alianzas que se forman para impedir que logren su objetivo. Es una estrategia que da resultado. Habitualmente, los países africanos, que constituyen mayoría en el ámbito del Consejo Económico y Social (Ecosoc) y en la Comisión de Derechos Humanos (CDH), votan como un solo hombre junto a países árabes y musulmanes, China, Rusia y Cuba, en contra de Occidente.
El jueves 24 de julio, en una reunión del Ecosoc realizada en Ginebra, Cuba logró, por 27 votos contra 23 y 4 abstenciones, la suspensión por un año del estatus consultante de la organización de defensa de periodistas "Reporteros Sin Fronteras" (RSF) en la CDH. La queja de Cuba estuvo motivada en la manifestación de militantes de RSF realizada tras la inauguración de la última sesión de la CDH, el 17 de marzo, contra la presidencia libia de la Comisión. Militantes lanzaron octavillas en la sala y desplegaron una pancarta que denunció al régimen encabezado por el coronel Muammar Kadhafi.
Pero también hubo otros motivos particulares. El 14 de abril, RSF organizó una manifestación frente a la Embajada de Cuba en París, para protestar contra las detenciones de opositores en dicho país. Los guardias de seguridad de la Embajada respondieron utilizando barras de metal contra los manifestantes. Varios militantes, entre los que se encontraba el secretario general de RSF, Robert Ménard, y un periodista cubano sufrieron heridas.
RSF, que cuestiona la suspensión, sostiene que nunca fue escuchada por el Ecosoc. Agrega que esa "falta de respeto a los procedimientos" fue denunciada con firmeza por el embajador de Francia, Bernard Kessedjian, quien propuso reenviar el tema a consideración del Consejo. La propuesta fue rechazada por dos votos. En nombre del grupo de países africanos, la representación de Sudáfrica denunció la acción de RSF como "un acto sin precedentes y de carácter deplorable, que pone en duda la credibilidad de la Comisión de Derechos Humanos". A su vez, China estimó que la acción de RSF constituye "una amenaza a la seguridad física de las delegaciones".
En lo que respecta a Libia, la embajadora Najat Al Hajjaji sostuvo que RSF juzgó sin fundamento a su país. Advirtió que si el Ecosoc tolera ese comportamiento, se corre el riesgo de que las ONG lleguen aún más lejos y ataquen físicamente a los representantes de los países. Los defensores de los derechos humanos quedaron especialmente decepcionados por los votos de Brasil y Bénin —que "es el buen alumno de Africa en materia de derechos humanos"—en favor de la suspensión, y agradablemente sorprendidos por la abstención de Senegal.
Ménard consideró que "el voto aflige porque quienes quieren darnos lecciones son especialistas en violación de los derechos humanos. Resulta vergonzoso, porque no se respetan las normas de funcionamiento". Enfatizó que la suspensión de RSF es "la imagen de la mascarada en que se ha convertido la CDH".
En un informe, RFS detalló "las desviaciones de la CDH... principalmente las de Cuba y China", y enumeró las reformas necesarias para salvar a la Comisión: designar una personalidad independiente en la Presidencia de la CDH, suprimir el procedimiento "no acción" que impide los debates y por sobre todo, mantener el derecho al voto sólo de los países que hayan ratificado los principales tratados internacionales de protección de los derechos humanos.
© "Le Monde" News Service