El canje de la deuda pública y otras medidas que
fluyeron bien, armaron lo que el ministro de Economía
y Finanzas, Alejandro Atchugarry describió como el
"marco de confianza" que alcanzó el país.
Dentro de las dificultades, esperábamos que se
produjera la reactivación nacional. Ha sorprendido
gratamente que en por lo menos dos industrias, se
están dando los pasos dirigidos a revitalizarlas.
Una de dichas empresas es Funsa, la industria del
caucho nacida en 1935. La otra es Sudamtex, puesta
en funcionamiento en 1947.
Ambas, luego de diversos altibajos, cerraron sus
puertas. En realidad fueron languideciendo, perdiendo
puestos de trabajo, perdiendo posibilidades de colocar
su producción, hasta llegar al temido cierre total.
En el caso de Funsa, los trabajadores que quedaron
desocupados se decidieron a emular lo que se ha
hecho en otros países en situaciones similares.
Siendo que los dueños de "Titán", actual propietaria de
esta fábrica, están dispuestos a cederla a los
trabajadores, éstos presentaron un proyecto al
presidente Jorge Batlle. Existen buenas posibilidades
de recuperar parte del mercado local así como de
exportar al menos dentro del Mercosur. Y con ello, la
vieja industria estaría en marcha, con 480 trabajadores
como accionistas o cooperativistas.
Sudamtex cayó como resultado del colapso del
mercado textil. Tuvo cerca de mil operarios, pero en
1998 se paralizó totalmente, poco después retornaron
328, hubo un leve repunte, pero para diciembre de
2000 quedaban 60 personas trabajando y en mayo de
2001 vino el cierre. Pero muchos nunca perdieron las
esperanzas de la reapertura y ahora las posibilidades
de la misma son algo concreto, que motiva
comentarios entusiastas en el ámbito del
Departamento de Colonia. Se esbozó una serie de
propuestas. Quedan de ellas las de dos empresas
interesadas con firmeza en reanudar la producción.
Todo esto ofrece indicios de que la ansiada
reactivación, dentro del "marco de confianza" que se
armó en Uruguay, está probablemente dando sus
primeros pasos. Nada podría ser más satisfactorio
para los espíritus sanos y constructivos. Los otros, los
que como el Dr. Tabaré Vázquez siguen refunfuñando
contra el canje de deuda y las señales positivas, más
vale dejarlos a la vera del camino.