El hombre ha creado un vínculo afectivo con el perro.
Más que una mascota, el perro es un compañero. Hoy
en día hay mayor necesidad de afecto que antes
porque falta contacto entre las personas. La tecnología
ha contribuido a aislar al ser humano, en cambio el
vínculo con el animal es necesariamente a través del
contacto personal, piel con piel. El perro obliga a
levantarse, a salir a la calle a pasearlo, a darle de
comer, a brindarle afecto.
Por otra parte, el tema de los perros está muy
vinculado al consumo. Hay modas, por eso se ve una
gran variedad de razas. Ahora los Labradores son los
más buscados. Eso tiene que ver con el status; lo
mismo sucede con los autos, los relojes o los
celulares. Es como decir: tengo el perro más grande,
el más caro o el más exótico, lo que significa que
tengo más poder o más status. No es lo mismo decir
que tengo un "chicho". Este comportamiento está muy
relacionado con aspectos de inseguridad de la
persona, pero en líneas generales esta relacionado a
las modas y a la necesidad de ser más que el otro.
Para muchísima gente el perro es el ser vivo que lo
está esperando cuando vuelve a su casa. Mucha gente
vive en soledad, que no es lo mismo que vivir solo.
Uno puede vivir solo, pero no necesariamente en
soledad. En este caso, la mascota pasó a sustituir la
presencia de un ser humano afectivo que no existe.
A raíz de esta terrible crisis social y económica que se
vive desde hace cinco años, el individuo ha perdido
núcleos de referencia como puede ser el empleo, que
también implica la pérdida de núcleos afectivos. Hay
gente que iba a un club a hacer deportes y ahora no lo
puede hacer por una cuestión económica. A raíz de la
situación económica mucha gente ha perdido la
socialización y se ha volcado a otro tipo de lazos
afectivos, porque más allá de todo, el afecto mueve al
mundo.
El consumismo, la globalización, los avances
tecnológicos han sido positivos en muchos ámbitos,
pero ha desvalorizado a las relaciones humanas, al
punto que mucha gente siente que es más fiel un
perro que una persona.
El perro obedece. Muchas relaciones están basadas
en la posición de control y poder de uno sobre el otro.
Al perro se le dice, "sentate" o "parate", y el perro
obedece, y como no se comunica en el mismo
lenguaje que el hombre, la convivencia se hace menos
conflictiva.
La película "El Naúfrago", con Tom Hanks tiene una
escena que es espectacular. El le pinta una cara, ojos,
boca y nariz a una pelota "Wilson" que cae en sus
manos, y la pone como referencia de otro.
La pelota pasa a ser ese otro que todo el mundo
necesita, al que le habla como si fuera un amigo.
Después de cuatro años de vivir solo con Wilson en la
isla, el protagonista logra construir una especie de
balsa para irse de allí y salvarse. Se sube a la balsa y
ubica a Wilson como si fuera otra persona. Después
de navegar unos días, una ola tira a Wilson y Tom
Hanks se lanza al agua para rescatarlo y grita de
manera desgarradora "por favor Wilson no me dejes,
no te vayas".
Esto demuestra muy bien, hasta qué punto uno
necesita al otro para poder seguir sobreviviendo en
este mundo tan loco.
Laura Di Carlo,
Psicóloga Consultora