Jaime Igorra, director de la Región Centro de la
Intendencia de Montevideo y encargado de la gestión
de los paseos públicos afirmó que el municipio recibe
innumerables reclamos para que actúe en el tema de
los perros pero reconoció que "va a ser muy difícil"
encontrar una solución.
Igorra dice que los montevideanos tienen 150 mil
perros domésticos y que si bien le corresponde a la
IMM reglamentar su tenencia responsable, los
esfuerzos para hacer cumplir las normas vigentes son
casi inútiles.
"En 1996 y 1997 se dictaron decretos que están
vigentes que obligan a los dueños de los perros a
pasearlos con correa y ponerles bozal. También se
establece que el dueño del perro debe hacerse cargo
de los excrementos que el animal deja en la calle".
Aunque sostiene que "ello requiere sólo de una simple
bolsa de plástico y una palita" —que ya se venden en
Montevideo— afirma que "no es una costumbre ni una
práctica de los montevideanos y eso es lo que
tenemos que cambiar".
Igorra dice que la Intendencia lleva un registro de las
denuncias que presentan los vecinos en las
seccionales policiales y afirma que la actuación
policial es inmediata y que muchos dueños de perros
han tenido que comparecer ante tribunales de
conciliación.
Sin embargo cree que el comportamiento de los
habitantes de la ciudad es irresponsable y que la
Intendencia no tiene demasiadas herramientas para
actuar.
"Parecería que los montevideanos requiere de alguien
que los castigue, los sancione o los multe. Parece que
no sabe estacionar el auto en un lugar adecuado, ni
respetar la preferencia y hay que multarlo. Con los
perros están pidiendo lo mismo: que el animal transite
por la calle con una matrícula para que si hace lo que
no debe un inspector pueda ponerle una sanción".
Cree que esa solución sería "kafkiana": "habría que
encepar al perro porque después el dueño va a decir
que no era el suyo y va a venir con un certificado del
veterinario que diga que el perro estaba internado ese
día".
Igorra sostiene que un sistema de ese tipo tendría "un
costo brutal" y que supera cualquier capacidad de
control, por lo que considera que es un tema de
conciencia ciudadana.
"Empecemos por llamar la atención de la gente que
con su perro tiene un comportamiento indebido,
pongámoslo en evidencia y veamos si de esa manera
empieza a cambiar".