MOSCU - Rusia acogió ayer con inquietud los informes
surcoreanos sobre el despliegue por parte de Corea
del Norte de nuevas baterías de misiles capaces de
alcanzar Japón y el refuerzo de su artillería pesada que
apunta a Seúl.
Cuando aún no se han apagado los ecos del anuncio
por Corea del Norte de que posee plutonio suficiente
para cargar seis bombas atómicas, la diplomacia rusa
tuvo que hacer horas extraordinarias a fin de conocer el
alcance de la nueva amenaza de Pyongyang.
El ministerio de Defensa surcoreano denunció que
Corea del Norte ha desplegado nuevas baterías de
misiles de largo alcance Rodong 1 capaces de reducir
Tokio y otras ciudades japonesas a cenizas si son
armados con las cabezas nucleares que Pyongyang
podría obtener antes de fin de año.
Los Rodong, misil basado en el SCUD de origen
soviético pero con un radio de 1.350-1500 kilómetros,
pueden ser dotados además con cargas biológicas y
químicas; según los datos de inteligencia rusos,
Corea del Norte podría contar con 600 SCUD B/C
capaces de alcanzar blancos a 300 kilómetros,
además de un centenar de Rodong.
Pero lo más preocupante del informe es que el
régimen comunista podría haber iniciado la instalación
de los misteriosos misiles Taepodong 2, con un
supuesto alcance de hasta 4.300 kilómetros y capaces
de llegar a la costa de Estados Unidos.
A la vez que se conocían los movimientos bélicos
norcoreanos —que incluyen también el refuerzo de sus
cañones de 170 y 240 milímetros apuntando hacia la
capital surcoreana, a menos de 50 kilómetros—,
Pyongyang acusaba a EE.UU. de prepararse para
atacar al Norte.
El diario oficial norcoreano "Minju Joson" publicaba
ayer que, tras su negativa a discutir cara a cara la
reanudación por Corea del Norte de su programa
nuclear, Washington ha decidido recurrir a métodos
más expeditivos y "preparar un ataque preventivo".
EFE