Uruguay, 40 en el mundo ¿por qué?

Uruguay en el lugar 40 en el ranking mundial de "desarrollo humano" sobre un total de 173 países censados por Naciones Unidas! Uno hubiera jurado que estábamos peor tras un quinquenio de recesión y penas, pero hete aquí que figuramos en el primer tercio del pelotón, privilegiados con un "desarrollo humano alto, por encima de países-modelo como Chile y Costa Rica. Tan absurdo como echar las campanas al vuelo por esta posición es desatenderla sin siquiera analizar por qué se nos otorga el cuadragésimo lugar del cuadro encabezado por Noruega y cerrado por Sierra Leona.

Ante todo, una advertencia: Naciones Unidas trabaja con cifras de dos años o más de antigüedad, es decir, no son datos frescos, lo que es relevante en un caso como el uruguayo en donde el deterioro económico-social tiene un repertorio de reciente data. ¿Con qué criterios se organiza el ranking? Con un índice de Desarrollo Humano de tres dimensiones clave: "vivir una vida larga y saludable, recibir educación y gozar de un nivel de vida decoroso", según aclara la organización internacional.

De este modo, se combinan la esperanza de vida (75 años en Uruguay), la matriculación estudiantil (84%), la tasa de alfabetización (97,7%) y el ingreso per capita (8.400 dólares un año y medio atrás; hoy, menos de la mitad de esa cifra). Detrás de estos datos básicos hay otros que complementan los diferentes puntajes, como el acceso al agua potable, cantidad de líneas telefónicas y de ordenadores conectados a Internet, énfasis del gasto público en áreas sociales, porcentaje de menores de cinco años con peso insuficiente, uso de combustible y energía eléctrica, y preservación del medio ambiente. Pese a sus carencias, Uruguay sale mejor parado en esos rubros que otras ciento y tantas naciones, sin que esto suponga consolarse porque hay otros que están peor.

El "Indice de Desarrollo Humano" excluye por ahora los aspectos políticos, aunque suele divulgar mediciones sobre vigencia de la democracia, derechos civiles, estabilidad política, libertad de prensa e imperio de la ley, entre otros. En la publicación de 2002,

Uruguay integraba el club de los treinta países con mejor puntuación democrática, con un solo acompañante latinoamericano, Costa Rica. Dado que Naciones Unidas vincula íntimamente el sistema democrático con una mejor calidad de vida de los ciudadanos, es factible que en los próximos años los indicadores políticos se reflejen en el índice general.

Así explicado, el puesto número 40 en el ranking mundial puede mirarse de dos formas. Una, para seguir bebiendo en el cáliz de la amargura, recordando que una década atrás estábamos siete puestos más arriba (casi en paridad con Portugal), llorando la caída en nuestros indicadores y convocando al desánimo y la nostalgia por tiempos mejores (como el Uruguay no hubo). La otra, para reconocer nuestras tremendas fallas sí, pero también para valorar que poseemos una plataforma de despegue más sólida que la de los 133 países que vienen a nuestra cola en la tabla de Naciones Unidas, y, por tanto, para que esos datos nos animen a bregar por salir adelante (como el Uruguay no habrá). Huelga decir que esta última forma de ver las cosas es la preferible.

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