El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, lanzó hoy el programa estatal "El hambre más urgente", versión argentina de los planes alimentarios puestos en marcha por el gobierno brasileño de Luiz Inacio Lula de Silva.
"Hay pequeños grupos de poder, mal acostumbrados a implementar las políticas económicas que ellos necesitan y quieren. Durante años estuvieron trabajando a espaldas de los argentinos", dijo el jefe de Estado en un acto en la Casa Rosada (de gobierno).
Kirchner dijo que a esos empresarios no los escuchó "hablar del hambre más urgente, ni de la tremenda pobreza, ni de la falta de trabajo" en el país, donde unos 3,5 millones de personas sufren graves problemas de empleo y hay 20 millones de pobres.
El mandatario exhortó además a "erradicar entre todos el trabajo infantil, un tema que nos avergüenza a todos los argentinos".
En ese marco, Kirchner cuestionó a "algunos empresarios, sectores de establishment y algunas empresas privatizadas que dicen que en la Argentina falta determinar cuáles van a ser con claridad las políticas económicas que vamos a implementar, uno se da cuenta que vienen muy mal acostumbrados".
"Que se queden tranquilos, nosotros sabemos hacia dónde tenemos que orientar económica y productivamente el país", respondió irónico el mandatario, al sostener que irá "dando paso a paso con absoluta y total independencia".
La crisis económica que estalló en diciembre de 2001 en Argentina, provocó que de las 7,9 millones de familias que nuclean a los 36 millones de habitantes, un 17,5% de hogares (1,3 millones) padecieran hambre en algún momento del año pasado, según la oficina local del Banco Mundial.
Unos 450.000 de aquellos hogares sufrieron hambre "en forma severa", aseguró la investigación.
El programa "El hambre más urgente" consiste en articular todos los planes alimentarios a nivel comunal, provincial y nacional, con un presupuesto inicial de 565 millones de pesos (201 millones de dólares).
El plan es el resultado de una iniciativa popular, un mecanismo constitucional nunca usado hasta ahora, por el cual pueden imponerse medidas que recojan la suficiente cantidad de apoyo de la ciudadanía, expresada con firmas en un petitorio.
Esta iniciativa reunió 1,6 millones de firmas, luego fue aprobada por una ley en diciembre de 2002, y reglamentada por un decreto del Gobierno.
Kirchner afirmó que el plan se ejecutará "de manera nacional, plural, popular y progresista" y que no tendrá ningún símbolo identificatorio para evitar que sea usado de forma clientelista.
En ese sentido, exhortó a la dirigencia política a alejarse "de cualquier tentación clientelista que le hace un tremendo daño político y social a la Argentina" en tanto cuestionó la actitud de "discriminar, determinar o facturar (mover negocios) lo que el Estado hace como si fuera una actitud de benevolencia".
"Esto debe ser una verdadera tarea de reivindicación y promoción social para los hermanos y hermanas que más sufren", insistió el mandatario y convocó a los políticos a aprender de las organizaciones no gubernamentales "que han tenido mayor agudeza y respuesta en las políticas sociales que la sociedad necesita".
En el acto participaron Hebe de Bonafini, presidenta de la combativa Asociación Madres de Plaza de Mayo, representantes de organizaciones no gubernamentales y de medios de comunicación que impulsaron la propuesta, junto a casi todos los ministros del gabinete.
AFP