Pamplona | AP. Miles de temerarios se lanzaron a las calles de esta ciudad española para correr delante de una manada de toros, celebrando el primer encierro de los sanfermines del 2003.
No hubo ningún herido en el recorrido de los 825 metros que separan el corral de la plaza de toros, informaron las autoridades.
Algunos corredores se mostraron un tanto decepcionados por lo limpio del encierro, y agregaron que esperaban mayor peligro por parte de los astados en los próximos siete encierros.
Ninguna persona resultó corneada, aunque cuatro personas fueron trasladadas a un hospital luego de ser pisoteadas, señaló el gobierno regional de Navarra. Otros fueron tratados por moretones y raspones.
"Para ser honesto no fue tan emocionante. No es nada como lo muestran los libros", dijo el neocelandés Johnny McFarlane, de 26 años.
"Mañana vamos a intentar correr más pegados a los toros y quemar un poquito más de adrenalina", agregó su amigo, Richard Innes, también de la misma edad.
No obstante, un corredor veterano, David Zazpe, de 29 años, señaló que los encierros limpios conllevan a un exceso de confianza.
"Ese es el problema. La gente hace un buen encierro y empiezan a tomar riesgos", dijo Zazpe, que ha estado corriendo toros por más de 13 años.
El encierro comenzó hoy temprano en la mañana, cuando los adoquines de las calles aún estaban un poco resbaladizos por el rocío.
Los seis astados de la ganadería de Alcurrucén enfilaron hacia la plaza de toros y recorrieron el camino en poco menos de 2 minutos y medio.
Si bien no hubo corneados en el encierro, en el tramo inicial dos toros quedaron separados de la manada. Esta situación es peligrosa, puesto que los toros solitarios son más peligrosos que cuando galopan en manada.
Mañana martes, el encierro será con bureles del hierro de Cebada Gago.
Desde 1924, 13 corredores han muerto en el encierro. El último en morir fue un estadounidense, que murió tras una cornada en 1995.