Alvaro Casal
Según Graciela Ortega, Profesora de Historia de la Moda en el Centro de Diseño Industrial, los niños "empezaron a vestirse como tales, recién en el siglo XX". Y agrega: "antes, se les vestía como adultos y hasta les ponían corset a las niñas. Luego, a inicios del siglo pasado, vinieron los cambios: aparecieron los trajecitos marinero, por ejemplo. Sin embargo, se mantuvo por décadas la imposición de los adultos, en cuanto a lo que debían usar los más pequeños".
Para Ortega, fue entre las décadas del cincuenta y sesenta, que los jóvenes -no los niños, todavía- propulsaron el movimiento de poder decidir por sí mismos, qué ponerse.
"Es a partir de los años setenta", dice la profesora, " que se llega a esto de que los niños afirmen "yo quiero esto" y los adultos lo acepten". Más adelante, por los noventa, se da el "furor por la ropa de marca", indica.
Ortega observa que ello se mantiene en general en el mundo y en Uruguay en menor grado, por las circunstancias económicas que se viven.
Tales observaciones de la experta refrescan hechos del pasado, de quienes vivieron su niñez hace ya unas cuantas primaveras. Son los que recuerdan el fin de la niñez con el pasaje del pantalón corto al largo, en los varones; y en las niñas, con el uso de las medias de seda y los tacos altos. Una época que se borra más y más en las brumas de la historia, mientras los niños del siglo XXI imponen con énfasis sus gustos, inspirados en modelos que les brindan los jóvenes que admiran, tanto en la vida real como en la televisión.
Como Sabrina. Hoy, los niños de 6 a 12 años a menudo calcan estilos que ven en la pantalla chica. Por ejemplo, en series televisivas como "Rebelde Way" o en figuras como Sabrina, la bruja adolescente. Es de esta última que probablemente surgen inspiraciones como usar la pollera por encima de la rodilla, acompañada por ropa justa y botas. Los atuendos tipo "Barbie" emergen asimismo de lo televisivo. También las medias can can rayadas o con dibujos; las camperas de tela pollard con capucha; los jeans de corte Oxford, bordados o con apliques de colores; así como el calzado deportivo agamuzado, también en colores. Otra innovación infantil: el cuello pollard que sustituye a la bufanda y que las chicas pueden levantar y usar como vincha.
Perfil clasico. La visita a "Silvestre", que hace 26 años suministra en sus tres casas vestimenta tanto para niños como para niñas, da la visión combinada del diseñador, del fabricante y del comerciante. En el local de Punta Carretas Shopping, el director de la firma, Raúl Rodríguez Goyenaga sostiene que "los niños ahora tienen información que nosotros no teníamos. Los chicos reciben estímulos mucho más rápido que en otras épocas y optan por una moda más práctica ".
De cualquier manera, para Rodríguez Goyenaga, que trata de mantener un perfil clásico en lo que ellos diseñan, fabrican y venden, "la moda en la ropa de niños es un desprendimiento de la moda de grandes. Hay una adaptación de lo que puede ser llevable, de las líneas de adultos. Y los colegios privados al incentivar el deporte, llevan a que los niños vayan hacia la ropa más sport. En la actualidad, existe una apertura a ropa más cómoda, sobre todo en algodón".
Recorriendo con la mirada las estancias de su local, Rodríguez Goyenaga dice: "nosotros siempre ofrecemos bastante colorido, para niños de cero hasta 16 años. Es decir, desde ropa de bebé hasta el saco sport con pantalones claros".
Para los más chiquitos se suele optar por los tonos pastel. Luego, lo que se llaman las "combinaciones náuticas" en azul, rojo, blanco y amarillo. Según él, "las nenas ya no usan tanto vestido. Prefieren en cambio los pantalones bordados. Cosas más locas. Hay también modas rabiosas, de momento y uno escucha y diseña. Actualmente todo lo diseñamos y fabricamos aquí, en Uruguay. Lamentablemente, persiste a veces un mal concepto, de que lo importado siempre es mejor, lo cual es un error".
El empresario afirma además que las jovencitas suelen aferrarse más a la moda del momento que las niñas. Pero algunas tendencias se mantienen: eso tan en boga en determinado momento, luego puede pasar a la hermana menor. Pero también puede pasar a la madre... ¿un rasgo de nuestro tiempo?
La onda de lo importado
Quizás "Zara" sea el arquetipo de la moda infantil importada. Tal lo que surge de explorar sus vidrieras, estanterías y percheros en el local de Punta Carretas Shopping Center. En la vidriera se aprecian algunos ejemplos en vestimenta para niñas: sweater verde oliva $ 390, camiseta al tono $150, falda $ 450, botas color rosa viejo $ 890, campera beige $ 590, abrigo para jovencita en rosa $ 1.590, pantalón floreado $650, botas $ 990.
En el vasto interior de "Zara", una joven vendedora acompaña al visitante y explica que lo que allí se vende viene "de todo el mundo". Mirando las grifas se comprende: allí están múltiples continentes, desde América hasta Asia. La misma vendedora dice que las niñas de 6 a 16 años están usando este año el negro combinando con rosa pálido o ciruela. Asimismo, comenta que hay una vertiente más "hippie", en la que se ve un rosa morado o camuflajes en rosa pálido con verde seco. Observa que el negro ha tomado vigencia desde que se le combina con otros tonos. El naranja, por ejemplo. "El negro, antes no venía para niños", enfatiza. Aunque aclara: "para sport se mantienen el rojo, el azul y el arena".