Se ha difundido que en ocasión de su gira mercosuriana el Presidente del Frente Amplio hizo un par de gestiones de buena voluntad en beneficio del interés nacional. Una de ellas en Brasil ante el presidente Lula, planteándole la necesidad de que los vecinos norteños se abastezcan del arroz plantado en nuestras tierras y no repitan nunca más aquel acto de adulterio comercial, cuando adquirieron de Estados Unidos partidas de arroz subsidiado. Habría sido en tono de rogatoria, y no de enérgica protesta por lo que supone el arrasamiento del espíritu que subyace al hoy tan manoseado Mercosur. En realidad este problema ya se había solucionado como correspondía a través de contactos a nivel de Relaciones Exteriores, pero de cualquier manera no puede mirarse mal, sino al contrario, que una delegación política, en visita privada intentara solucionarlo de nuevo, máxime cuando según se comenta, la promesa vino ahora con un aditamento propio de "o mais grande do mundo", pues la respuesta de Lula fue que Brasil compraría toda la cosecha de arroz uruguaya. Ya con ese resultado el viaje se justificaba, y no se tome esto como una ironía porque no se puede criticar a quien hace algo no para promocionarse —cómo podría pensarse semejante cosa— sino en beneficio del país.
Lo que preocupa es la otra gestión. En el informativo central de Canal 10, el lunes pasado el acompañante de la gira, el senador Michelini, dio cuenta muy suelto de cuerpo que el planteamiento de Vázquez a Kirchner para la rebaja del precio del gas que compra Uruguay a Argentina la hizo a requerimiento expreso del presidente de UTE, el Esc. Ricardo Scaglia. Al tiempo de redactar esta nota nadie lo desmintió, y el hecho es grave en cualquier alternativa. Si Michelini no hubiera dicho la verdad, Scaglia debería defenderse. Y si la dijo, es evidente que se han obviado todas las formalidades de rigor que debieron respetarse. ¿Cómo es posible, en efecto, que lo que debe tratarse de gobierno a gobierno se haga con prescindencia de la intervención del Ministerio de Industrias y Energía, a través del cual el Ente se vincula con el Poder Ejecutivo, y del Ministerio de Relaciones Exteriores? ¿Para qué tiene Uruguay un Embajador de lujo en Argentina como lo es el Dr. Volonté? Ni siquiera en el plano informal puede justificarse que se usen los servicios de una personalidad política como lo es sin duda el Dr. Vázquez, pero que no tiene representatividad oficial alguna.
¿O acaso creería el Jerarca de UTE que el contacto directo de este Miguel Strogoff de las llanuras uruguayas le daría más fuerza y calidez al pedido frente al Presidente patagónico?