El intendente de Montevideo, Mariano Arana, se mostró ayer a favor de que la Justicia española o los tribunales internacionales puedan juzgar a responsables de la dictadura uruguaya, ya que "los derechos humanos no se pueden circunscribir al ámbito nacional".
Arana, que asistió en Tenerife a la reunión del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio, dijo que la extradición a España desde México el pasado domingo del presunto genocida argentino Ricardo Miguel Cavallo le parece "un acto de justicia".
"Deben ser realmente juzgadas todas aquellas personas que en su país fueron capaces de usar la violencia hasta grados extremos, con directos asesinatos y a través de la tortura psicológica y física", dijo Arana.
El intendente de Montevideo recordó que "muchas de esas personas son directamente responsables de la desaparición de niños y de otras cosas horribles".
En concreto, el intendente dijo que todavía está sin esclarecer la muerte del que fuera presidente de la Cámara de diputados Héctor Gutiérrez Ruiz y del senador Zelmar Michelini, "figuras emblemáticas en nuestro país, que fueron asesinadas en 1976 por el oscurantismo autoritario que reinó durante casi doce años".
Arana también aludió a la situación que vivió toda Latinoamérica, cuando en los años 70 y 80 "tuvimos que soportar la barbarie", como la "asqueante carnicería" en Chile o "la masacre más espantosa que se produjo en Argentina".
A su juicio, en materia de derechos humanos "debe haber una consciencia ética internacional que se respete también en tribunales que deben actuar en niveles internacionales, en la medida que los países acepten las reglas y luego las cumplan".
Criticó en ese sentido que "países que se dicen muy democráticos, defensores de la legalidad, no hayan refrendado ese tratado", en referencia a los Estados Unidos y su negativa a ingresar en la Corte Penal Internacional, así como a la actuación de este país al llevar a cabo la guerra de Irak "burlándose de las Naciones Unidas".
También destacó las obras que ha hecho Montevideo en homenaje al Holocausto y en memoria de los detenidos desaparecidos durante la dictadura uruguaya.
La realización de esta obra —dijo— fue un verdadero desafío ético para el presente y el futuro de los uruguayos. EFE