CARINA NOVARESE
Ellos dicen que no son "bichos raros" en sus colegios y liceos; sin embargo, son pocos los que comparten con ellos una afición severa a las matemáticas. Los cinco jóvenes uruguayos que participarán desde la semana próxima en la Olimpíada Mundial de Matemáticas que se realizará en Japón, piensan en números, problemas y otras maravillas que otros ni siquiera logran entender. Y para ellos es algo cotidiano.
Casi todos empezaron a competir en la Olimpíada Nacional y otras regionales desde primero de secundaria y aún antes. La próxima semana deberán devanarse los sesos intentando razonar y solucionar los seis problemas que les planteará un jurado interncional. Y no será una tarea fácil.
Tampoco fue sencillo el camino hasta Japón. En el plano académico tuvieron que superar varias competiciones a nivel nacional y también regional, en algunos casos. A nivel financiero, cada alumno, cada familia, colegio y hasta sus compañeros, tuvieron que ingeniárselas para recolectar el dinero que les permitió comprar los pasajes a Japón. Si bien el país organizador se hace cargo de los gastos generados durante la Olimpíada —comida, estadía y transporte internos—, no paga los pasajes aéreos, que en el caso de Japón son costosos.
Este año, ante la falta de apoyo empresarial y público que en otras ocasiones ayudó a solventar el viaje, los padres de los alumnos se hicieron cargo de los pasajes. En el caso de quien no pudo costear este gasto, se consiguió un único apoyo empresarial: IBM donó el 50% de uno de los pasajes. El otro 50% se costeó de mil maneras: rifas, campeonatos de truco y el compromiso de uno de los padres de otro competidor que puso su tarjeta de crédito para asegurar la compra del pasaje, aún sin saber si se podría reunir todo el dinero.
Este año ninguno de los competidores uruguayos proviene de un liceo público, pero en otros casos Secundaria corrió con los gastos de los pasajes de alumnos del sistema público.
A pesar de todas las complicaciones, Eduardo Senturión (Instituto Preuniversitario), Federico Bliman (Richard Anderson), Fabián Kozynski (José Pedro Varela), Daniel Komornik (Instituto Ariel) y Daniel Wahrmann (Colegio Alemán), viajarán el miércoles 9 hacia Japón. Y competirán el domingo y el lunes siguiente.
"Estos chicos son muy buenos, son muy competitivos y tendrán buenos resultados", dijo el profesor de Matemáticas y representante de Uruguay en el jurado de Japón, Ariel Affonso. Aunque no esperan ganar medallas en esta competición, Affonso y Com-Partida de Matemática del Uruguay, organizadores de las olimpíadas nacionales, creen que los ahora jóvenes de 15 o 16 años tendrán su mejor chance en la edición 2005 de la Olimpíada Internacional, que se realizará en México.
Uruguay comenzó a competir en 1985 en lo que fue su primera Olimpíada Iberoamericana de Matemática, pero no fue hasta 1997 cuando se incorporó a las competencias mundiales. Desde ese año participó ininterrumpidamente en todas las competencias de esta materia.
El proceso de selección comienza en Uruguay en la Olimpíada Nacional; en ella puede participar cualquier joven que lo desee desde quinto año de escuela en adelante. La primera etapa se realiza en cada una de las instituciones de estudio, públicas o privadas, y consiste en una prueba igual para todos los participantes. En esta instancia participaron en 2002 más de 9.000 niños y adolescentes.
Los que aprueban la primera etapa pasan a una segunda instancia, que también se desarrolla en las instituciones. La tercera etapa consta de pruebas que son corregidas por el Comité Organizador; los seleccionados pasan a la final que se realiza en octubre de cada año. Por lo general participan unos 150 jóvenes, algunos de los cuales podrán luego competir para convertirse en integrantes del equipo olímpico uruguayo que irá a la competencia mundial del año siguiente.
Los alumnos que consigan los primeros seis puntajes de una prueba especial que deben superar con un puntaje mínimo, son los que representarán a Uruguay. Entre otros requisitos deben tener menos de 20 años y no cursar estudios universitarios. Antes de la prueba se les advierte sobre la falta de financiamiento del pasaje.
EXCELENTES. Eduardo Senturión tiene 16 años y hasta el curso pasado era alumno del liceo de Las Piedras. Allí empezó a competir en Matemática desde que estaba en 1� de liceo. "Siempre me gustó Matemática y hacer ejercicios. Y siempre me gustaron más los números porque tenía más facilidad", relató.
Eduardo compitió el año pasado en la Olimpíada Internacional que se realizó en Escocia, y en ese caso Secundaria corrió con sus gastos de pasaje. Este año, a raíz de su desempeño en Matemática, el Preuniversitario le ofreció una beca para que realice sus estudios en esa institución privada. Ahora Eduardo viaja todos los días desde Las Piedras a Montevideo.
En un año y a pesar de su alto nivel matemático se dio cuenta de las diferencias de enseñanza: "allá tenía un grupo de 50 y acá somos mucho smenos. También tenemos mucha más carga horaria y mejores profesores que te impulsan a razonar los ejercicios y no tanto a hacerlos mecánicamente", explicó Eduardo.
Federico Bliman tiene solo 15 años y cursa cuarto año de liceo. También comenzó con las matemáticas desde niño, cuando estaba en su primer año de secundaria. Desde ese momento se "prendió" a la movida matemática, incentivado por sus padres ingenieros y por la propia organización uruguaya de las Olimpíadas, que todas las semanas ofrece seminarios dictados por ex olímpicos y expertos en la materia.
Los cincos uruguayos provienen de colegios privados; si bien en otras oportunidades han participado alumnos de liceos públicos, ésta no parece ser la regla. "La centralización del sistema tiene sus ventajas y desventajas. Por lo menos en el papel un chico de Montevideo o de Artigas, de un liceo público o privado, tiene que aprender los mismos temas. Pero el cómo varía mucho", explicó Affonso.
El profesor considera que el nivel docente ha mejorado sensiblemente en Uruguay, pero como siempre, todo depende de las condiciones. "En grupos de 50 alumnos no se puede trabajar. Se podrán transmitir ciertas informaciones pero no se puede enseñar como en el IPA te enseñan que debés enseñar; en esas condiciones es imposible dar una clase que no sea meramente expositiva, en la que la información no pase del pizarrón al cuaderno del alumno sin haber pasado por su cabeza".
En pocos días los uruguayos se enfrentarán a los "favoritos de siempre" en lo que a Matemática se refiere: China, Rusia y Estados Unidos, entre otros muchos jóvenes que dedican su vida a perfeccionar una ciencia que además les brindará un futuro. En países como en China, explicó el profesor Affonso, estos jóvenes se dedican exclusivamente a las matemáticas y son alentados por sus familias porque saben que una medalla olímpica les asegurará una educación en alguna universidad estadounidense, de otro modo inalcanzable para ellos.
Para los uruguayos, con o sin medallas, las olimpíadas también han abierto puertas académicas complicadas. El uruguayo que ganó oro en la Olimpíada Iberoamericana de 1990 obtuvo inmediatamente una beca en ese país; todavía vive allí y ejerce como matemático. Otros dos uruguayos lograron becas en Cornell, una de las universidades norteamericanas más destacadas en la materia, y otro estudia en Houston, todos gracias a sus logros olímpicos.
Una apuesta muy difusa
Uno de los padres de los competidores uruguayos, Jorge Blinman, escribió una carta a Ecos en la que expresa su disconformidad por la falta de apoyo. Titulada "Inversiones pensadas", Blinman destaca que los estudiantes que viajarán a Japón "realizan sus estudios en Matemática sobre la base de esfuerzos de las familias y organizaciones privadas". Luego explica que "la organización en Japón les suministra alojamiento, traslado y alimentación. Esta delegación que va a representar a Uruguay para llegar a Japón debe costearse el pasaje. Se ha pedido colaboración a Ministerios, entes y administraciones obteniendo siempre la misma respuesta: no".
Jorge Blinman también relata que en muchos casos las familias lograron solventar los pasajes de sus hijos luego de endeudarse. En tanto, dice, "países similares no solo financian los pasajes a estudiantes y profesores, sino que también financian la enseñanza de la Matemática, apostando a formar futuros técnicos, científicos o matemáticos. El Uruguay evidentemente apuesta a otro lado".
Al final de su misiva, el padre se pregunta: "¿Cuando terminen sus estudios, estos chicos se sentirán en deuda con el Uruguay o que-rrán volcar sus conocimientos en otro lado?".
Datos
Los programas de Primaria, incluidos los contenidos de Matemática, datan de 1953.
El 66,3% de los escolares que cursan 6º año alcanzaron un nivel de suficiencia en las pruebas de Lenguaje, mientras que el desempeño en Matemática desciende a 48,3%, según revelan los resultados de la tercera evaluación de aprendizajes de la educación primaria.
Casi el 70% de los escolares comete errores al realizar operaciones; el mismo porcentaje de error aparece a la hora de realizar cálculos de porcentaje en una situación de recargo.
Según revelan estudios realizados por la ANEP más del 80% de los maestros ha realizado la opción Derecho en 5º de Bachillerato, según justifican su opción se debe a que no tienen Matemática y otros tantos porque lisa y llanamente "odian" la Matemática.
Actualmente los porcentajes de aprobación de Matemática en Secundaria oscilan entre un 20% y un 28%.
La Inspección de Matemática, desde el año pasado, inició acciones con el propósito de elevar los índices de aprobación del estudiantado. Salas de consulta y colaboración docente, edición de libros con pautas unificadoras de exámenes y evaluaciones integran algunas de las acciones. El director del Consejo de Educación Secundaria, Jorge Carbonell advirtió sobre un descenso en los niveles de exigencia de Matemática. "En las ultimas décadas los porcentajes de aprobación en Matemática no han cambiado demasiado; lo que si ha cambiado es el nivel de exigencia que actualmente es inferior", dijo.
De la totalidad de docentes que dictan cursos de Matemática en Secundaria solamente el 18% son titulados
En el interior, la situación hasta el momento resulta aún más complicada. Por eso la anterior administración de Educación Pública resolvió crear Centros Regionales de Profesores con el propósito de capacitar jóvenes docentes que cubran las vacantes dentro de sus propios departamentos.