Un infante de marina estadounidense murió y otros tres resultaron heridos, lo mismo que un técnico iraquí, en una operación de desminado realizada este miércoles cerca de Kerbala.
Además un soldado de infantería estadounidense falleció tras ser gravemente herido el martes en los ataques que dejaron cinco heridos más entre los militares norteamericanos en Bagdad.
La cantidad de soldados norteamericanos muertos en Irak desde la declaración de la victoria el 1 de mayo, se elevó a 23, según el Comando Central estadounidense.
El jefe de la diplomacia británica Jack Straw efectuó una visita inesperada a Bagdad, donde se reunió con el administrador estadounidense en Irak, Paul Bremer.
El secretario de la cancillería británica visitó brevemente Basora (sur) en donde se reunió con el general comandante de las fuerzas británicas en Irak, Peter Wall, declaró el agregado de prensa británico de la coalición, Emily Hands.
Esta es la primera visita de Straw a Irak desde la caída del régimen de Saddam Hussein, el 9 de abril.
Londres, fiel aliado de Washington en la crisis iraquí, anunció el martes que Gran Bretaña dirigiría en el sur de Irak una dotación internacional para mantener la paz de unos 16.000 hombres. Unos 5.000 soldados provendrán de nueve países (Dinamarca, República Checa, Holanda, Italia, Noruega, Portugal, Rumania, Nueva Zelanda y Lituania) y se sumarán a los 11.000 militares que ya están en el lugar.
Frente al recrudecimiento de los ataques contra sus tropas, el ejército estadounidense lanzó la operación "Crótalo del Desierto", contra los militantes del ex partido único Baas. El ejército estadounidense anunció hoy la detención de ex responsables iraquíes de primer orden.
El presidente George W. Bush dijo que los ataques contra su ejército no harán que éste "abandone prematuramente" el país. "Algunos piensan que si nos atacan, nos iremos prematuramente. No saben lo que dicen", aseguró con tono firme.
Paul Bremer dijo a su vez que la reconstrucción del país continúa "como estaba previsto", pese a la lentitud del retorno a la normalidad de los servicios públicos esenciales.
Por su lado, un grupo de influyentes senadores estadounidenses, de visita en Bagdad, lanzaron un mensaje de advertencia a los soldados y a la opinión pública de Estados Unidos, estimando que la guerra está lejos de haber terminado.
Por su parte, Polonia, que apoyó la intervención militar estadounidense y británica contra el régimen de Saddam Hussein, afirmó hoy que está "lista para asumir los riesgos" en Irak, en donde dirigirá una división multinacional de 9.200 hombres, según el general Czeslaw Piatas, jefe del Estado mayor polaco.
Una primera unidad de 250 militares polacos partió la noche del miércoles a Irak, informó la prensa. Al despedirlos, el ministro polaco de Defensa, Jerzy Szmajdzinski, dijo que los soldados tendrían "la más grande misión del mundo moderno, el restablecimiento y la construcción de la paz en Medio Oriente", según la agencia PAP.
En cuanto a la polémica sobre las armas de destrucción masiva, el primer ministro británico Tony Blair reafirmó hoy que las acusaciones según las cuales su gobierno habría "inflado" el tema de las armas iraquíes eran "totalmente inexactas".
Según un periodista de la BBC, citando un responsable de los servicios secretos no identificado, Downing Street habría agregado en un expediente sobre armas de destrucción masiva (ADM) iraquíes publicado a finales de setiembre, que Bagdad podría desplegar sus ADM en un plazo de 45 minutos.
Esta mención alarmista habría sido agregada a último momento contra la opinión de los servicios de inteligencia británicos que la consideraron poco confiable, según la BBC. AFP