Lo que el ministro pide

El ministro de Economía y Finanzas, Alejandro Atchugarry, ha hecho un planteo oportuno: que los partidos políticos dejen de lado hasta mediados del año próximo la eventual puja electoral y que en el lapso que ha de transcurrir hasta entonces, se concentren en fortalecer la recuperación económica y en definir políticas de Estado que trasciendan gobiernos futuros.

Esto está en consonancia con la ya existente previsión legal de que las elecciones internas se aplacen varios meses, con tal de reducir el período de la actividad anterior a las elecciones nacionales.

Afortunadamente, la iniciativa ha tenido eco positivo en los ámbitos de las gremiales empresariales, el sector productivo, los economistas y los ejecutivos bancarios. Vale la pena citar algunas de las expresiones de algunos dirigentes de dichos sectores. El presidente de la Cámara de Industrias, Diego Balestra, dijo que "la Cámara aplaude vivamente la iniciativa". El presidente de la Asociación Rural, Fernando Alfonso comentó: "Compartimos la propuesta del ministro Alejandro Atchugarry, ya que todos los sectores están clamando a gritos que el Uruguay tome conciencia de la realidad que hemos vivido y que si no tomamos medidas, vamos a volver a vivir".

Pero quienes más deben valorar la importancia de seguir el camino sugerido por el ministro, son los involucrados directamente. Es decir, los políticos. Entre ellos las reacciones fueron dispares. Afortunadamente, ya ha habido expresiones constructivas, como las de los ex presidentes de la República, doctores Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti, quienes han expresado que ven bien la iniciativa, aunque aguardan detalles. En filas del EP-FA, hubo una declaración del vicepresidente de la coalición izquierdista, Rodolfo Nin Novoa, quien si bien valoró como positivo lo dicho por Atchugarry, opinó que debió haberse impulsado antes este tema.

Nuestro país necesita recuperarse. Está pisando bien en ese orden. Pero se necesita el concurso de toda la sociedad uruguaya y ésta, a través de sus partidos, debe brindar señales de estabilidad, no sólo en su vida social, sino en la vida política. ¿Para qué? Pues para que existan garantías de que en el mediano plazo han de mantenerse algunas reglas de juego, algunos lineamientos de orientación económica.

Uruguay tiene que ofrecer un ambiente propicio para sus habitantes, basado sobre realidades y no sobre promesas. También debe consolidar un clima adecuado para la inversión. El llamamiento ha sido hecho. La respuesta debería ser condigna.

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