WASHINGTON - La Casa Blanca restó ayer importancia a los reiterados ataques contra soldados estadounidenses y británicos en Irak y atribuyó estas "bolsas de violencia" a la existencia de "algunos elementos leales" a Saddam Hussein.
El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, explicó en rueda de prensa que hay unidades de la Guardia Republicana, cuerpo militar de elite del derrocado régimen de Bagdad, que renunciaron a combatir a los invasores y que actúan ahora, una vez reagrupadas.
Al menos 23 soldados estadounidenses (de los 146.000 que están en Irak) han muerto en ataques, la mayoría de ellos con lanzagranadas, desde que el presidente George W. Bush declaró el fin de las operaciones de combate el 1º de mayo.
"Miembros de la Guardia Republicana abandonaron sus posiciones (durante el avance aliado) y no es sorprendente que algunas de esas fuerzas estén haciendo lo posible para atacar a las tropas", manifestó el portavoz presidencial.
Junto a los elementos de la Guardia Republicana, actúan "miembros del partido Baath, de las unidades paramilitares Fedayines de Saddam y otras organizaciones especiales de seguridad", afirmó en Bagdad el jefe de la administración provisional para Irak, Paul Bremer.
El representante estadounidense aseguró que también "hay claro indicios de que hay en el país terroristas internacionales".
En un encuentro con miembros de las fuerzas armadas, Bush informó que entre esos terroristas hay "miembros del grupo Ansar el Islam asociados con Al-Qaeda, que están esperando una oportunidad para atacar" a las tropas.
Bush dijo que esos terroristas, especialmente activos en el norte y el oeste de Bagdad, "están equivocados" si creen que pueden hacer daño a EE.UU., y subrayó que las tropas estadounidenses "les harán frente de manera directa y contundente".
La administración estadounidense repite desde hace días que los ataques casi diarios que están sufriendo las tropas aliadas en Irak no son representativos de la situación general en el país e insiste en que la mayoría de los iraquíes agradece la presencia de EE.UU.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, declaró el lunes que su país no se enfrenta en Irak a un callejón sin salida y rechazó cualquier comparación con las acciones armadas de grupos iraquíes contra los aliados con la resistencia en la guerra de Vietnam.
El temor a nuevos ataques fue expresado en las últimas horas por el grupo de congresistas estadounidenses que visita Irak.
El senador republicano John Warner dijo que "la guerra todavía continúa, los riesgos están todavía ahí y puede haber más bajas".
Igualmente pesimista, el senador demócrata John Rockefeller advirtió de que "el pueblo estadounidense deberá hacerse a la idea de que hay más probabilidades de que las cosas empeoren que de que mejoren".
Fleischer reiteró que es intención de Washington de "estar en Irak el tiempo que sea necesario hasta que todo el trabajo esté bien hecho. Ni un día más".
"El pueblo iraquí está satisfecho de manera abrumadora con el hecho de que Estados Unidos le ayudará a deshacerse de Saddam Hussein", dijo Fleischer, quien añadió que "los iraquíes quieren que los estadounidenses permanezcan para garantizar la seguridad". EFE