La Unión Europea y Estados Unidos volvieron a chocar hoy sobre los alimentos genéticamente modificados, pero constataron algunos avances en las negociaciones hacia la liberalización del comercio internacional.
En las últimas semanas, Estados Unidos -con el presidente George W. Bush a la cabeza- ha incrementado sus ataques a la UE con el argumento de que el bloqueo europeo a ese tipo de alimentos agrava el hambre en Africa.
"Creemos que esto está siendo promovido por las empresas estadounidenses de agricultura, que tienen grandes excedentes de los que quieren librarse en forma de ayuda alimentaria" al exterior, afirmó hoy el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy.
Lamy y el representante estadounidense de Comercio Exterior, Robert Zoellick, estudiaron hoy, al margen de la cumbre semestral EEUU-UE, los múltiples asuntos pendientes entre ambas partes en cuestiones comerciales, tanto a nivel bilateral como internacional.
La cuestión de los alimentos transgénicos es la que más se ha complicado últimamente con la intensificación de los ataques de Washington, que ha ido acompañada de artículos en la prensa por parte de centros de estudios conservadores vinculados a la Casa Blanca y que retoman el argumento del hambre en Africa.
Lamy señaló que, a pesar del interés europeo por la situación en ese continente, "estamos obviamente en desacuerdo", y señaló que la insistencia de Washington en acusar a los europeos de aumentar la hambruna en Africa "no ayuda" a racionalizar el debate en Europa.
Por su parte, Zoellick señaló que varios dirigentes africanos "me han dicho que tienen miedo de invertir en biotecnología por miedo a no poder exportar a Europa".
Citó el caso de que Suráfrica no puede vender maíz modificado a Namibia por miedo a que el vacuno que lo consuma no pueda ser exportado a Europa, o que en Uganda no se están cultivando bananos y plátanos resistentes a las plagas por el mismo motivo.
Zoellick señaló que el uso del hambre en Africa como argumento forma parte de un intento de poner en marcha un debate público en el que se implique el resto del mundo.
"Si el público europeo reconoce las implicaciones que tiene en el resto del mundo, puede que cambien de forma de pensar", afirmó el responsable estadounidense de Comercio Exterior, quien señaló que Washington "ha tenido paciencia durante mucho tiempo".
En el resto de cuestiones, Zoellick y Lamy se esforzaron por mostrar un panorama lleno de armonía, especialmente dentro de la ronda de Doha de negociaciones para la liberalización del comercio internacional, que tendrán en setiembre una sesión ministerial intermedia en Cancún (México).
Zoellick señaló que EEUU y la UE están comprometidos a que las negociaciones sean un éxito y se están produciendo avances, a pesar de que sigue habiendo "dificultades".
Tanto Washington como Bruselas buscan una reducción de los aranceles a los productos industriales y una liberalización de las normas sobre inversiones, pero los demás países de la Organización Mundial de Comercio exigen a ambos que reduzcan sus multimillonarias ayudas agrícolas.
EEUU se ha comprometido a rebajar sus ayudas si primero la UE reduce las suyas -que son más elevadas- dentro de la actual reforma de la Política Agrícola Común (PAC), un asunto que continúa atascado en el Consejo de Ministros de Agricultura.
Los ministros de Agricultura de los Quince continúan reunidos hoy y mañana en Luxemburgo, en su tercera reunión semanal consecutiva, en un intento por cerrar la reforma de la PAC.
Zoellick recordó que, una vez que la UE apruebe el mal trago de esa reforma, tendrá "mayor espacio de negociación" en el ámbito de Doha.
Lamy y Zoellick discutieron también hoy otros asuntos, como los aranceles a las importaciones de acero que EEUU impuso el año pasado para proteger a sus productores.
Además, hablaron del avance de los proyectos de ley que en el Congreso de EEUU tratan de modificar un sistema de ayudas fiscales a las exportaciones que la OMC consideró ilegal. EFE