La abortera que fuera procesada por el homicidio de una ciudadana argentina y cuya investigación determinó el procesamiento de 17 personas, entre ellas altos jerarcas de la Policía, sufrió un atentado cuando varias reclusas intentaron incendiar la celda en la que se encuentra alojada en la Cárcel de Mujeres.
El ataque no arrojó lesionados y ahora las autoridades carcelarias están abocadas a identificar las reclusas que participaron en el intento de incendiar la celda así como establecer las causas.
El director nacional de cárceles, inspector principal Enrique Navas, expresó que no se descarta que el hecho estuviera vinculado a alguna venganza por la actividad delictiva que desempeñaba Aurelia María Mateos Altezor (60) la propietaria de varias clínicas de aborto clandestino. "Con mucha frecuencia se producen este tipo de incidentes. Muchas veces los mismos están relacionados con la naturaleza del delito por que la persona está recluida. Que éste sea uno de esos casos es una hipótesis que no está descartada. Al momento estamos investigando y no sabemos cuántas reclusas intervinieron en el hecho", explicó Navas.
SONADO CASO. El caso de Mateos Altezor, comenzó a investigarse el 16 de abril de 2001, a raíz de una denuncia de desaparición sobre Silvia Funes (26), una ciudadana argentina cuyo rastro se perdía en la terminal de Tres Cruces adonde había llegado proveniente de Argentina.
En noviembre de ese mismo año se descubrió el cuerpo de Funes enterrado a los fondos de una clínica clandestina en Pérez Montero y Gil en la zona de Piedras Blancas.
La joven había fallecido durante la intervención y Aurelia Mateos Altezor, la partera, la había rociado con ácido para luego quemarla y enterrarla en el predio junto a uno de sus hijos, ahora también procesado.
Más tarde se pudo establecer que Mateos también tenía clínicas clandestinas en la Ciudad de la Costa y en la Unión. La abortera vivía en Domingo Arena 4621 a cincuenta metros de donde fuera hallada Funes. La paciente investigación al mando del Juez Penal, Rolando Vomero, incluyó más de medio centenar de intervenciones telefónicas que demostraron la participación de varios agentes y oficiales de policía de la Dirección de Investigaciones.
INCENDIARIAS. Cerca de treinta reclusas de alta peligrosidad serán trasladadas al Penal de Libertad e instaladas en un celdario fuera del perímetro donde se encuentran los internos masculinos. El pasado miércoles 9 de mayo nueve reclusas de la Cárcel de Mujeres promovieron desórdenes, provocaron un principio de incendio y dos de ellas resultaron con quemaduras. Tres guardias penitenciarios debieron ser internados en el Hospital Policial al resultar intoxicados con humo.
Todo comenzó cuando las internas eran trasladadas a un sector de seguridad luego de que rompieran vidrios y muebles del celdario. Las reclusas prendieron fuego con una caja de fósforos que llevaban escondida en sus cavidades corporales, según informó Navas en la oportunidad. Las internas resultaron con quemaduras en las manos, cuello, cabeza y cabellos, por lo que fueron trasladadas al Centro de Quemados.
A estos incidentes, sobre las 18.30 del miércoles se sumaron otras siete reclusas en el Sector 5 que provocaron otro incendio y resultaron intoxicadas por inhalar humo. De la misma manera fueron afectados tres policías de la Guardia Interna que debieron ser internados en el Hospital Policial.
Navas anunció que un celdario muy antiguo del Penal de Libertad, que incluso se había comenzado a demoler, será preparado para recibir a reclusas. "Debemos obtener los rubros y la tarea de reconstrucción no va a ser fácil", apuntó Navas.