Siguen los combates en Bunia

Kigali | AFP/EFE. Una veintena de muertos y un centenar de heridos ha sido el saldo de los combates que sostuvieron hoy, miércoles, por tercer día consecutivo milicianos de dos tribus rivales en Bunia, en el nordeste de la República Democrática del Congo (RDC), informaron portavoces de las Naciones Unidas.

"Hay decenas de muertos y más de 100 heridos en los combates de hoy (miércoles). Y estas sólo son las víctimas que llegó a ver la Monuc", la Misión de la ONU en la RDC, indicó por teléfono un portavoz de la misma, Mamadu Bah, desde Kigali (Ruanda).

Mamadu Bash añadió que unos disparos de armas pesadas seguían oyéndose el miércoles por la tarde.

Según el portavoz, las 10 muertes ocurrieron en el hospital o en camino al hospital, como consecuencia de las heridas.

"Todos los heridos son civiles, en su mayoría mujeres o niños", dijo otra portavoz de la Monuc, Patricia Tomé.

Es el tercer día consecutivo que facciones tribales se enfrentaron en la ciudad de Bunia, donde la población que no pudo huir de la localidad trata ahora de refugiarse en los cuarteles de una fuerza de paz de Naciones Unidas.

"La lucha es continua y ambos bandos utilizan armas pesadas", añadió Mamadou Bah. La Monuc ha desplegado un contingente de 630 soldados uruguayos en la zona.

La mayor parte de la población de Bunia, capital de la región de Ituri, escapó poco después de que la Unión de Patriotas Congoleños (UPC), capturara el pasado lunes la ciudad, pero miles han quedado atrapados en el fuego cruzado, señalaron, por su parte, portavoces de agencias humanitarias que operan en el área.

Según Bah, un ochenta por ciento de la población de Bunia -calculada en 350.000 habitantes- ha salido ya de la ciudad.

La UPC, compuesta por guerreros de la tribu minoritaria hema y que son apoyados por la vecina Ruanda, reconquistó Bunia dos meses después de que sus milicias fueran expulsadas de la localidad por tropas ugandesas, las que, por su parte, completaron su retirada de territorio congolés la semana pasada.Los milicianos de la UPC resisten ahora una ofensiva para recuperar la localidad lanzada por grupos fuertemente armados de la tribu lendu rival, que son, por su parte, respaldados por los gobiernos de la RDC y Uganda, a su vez, enemigos durante la reciente guerra civil congoleña.

Entretanto, las agencias humanitarias tratan de llevar asistencia a la población civil pero sólo tienen acceso a los desplazados que han sido acogidos en los perímetros de seguridad establecidos por la Monuc y el aeropuerto local, también controlado por la fuerza de interposición de la ONU.

Alrededor de 3.000 civiles se encuentran en los cuarteles de la Monuc y otros 4.000 en la terminal aeroportuaria, según portavoces de Oxfam, que puntualizaron que fuera de esos lugares "no existe seguridad".

Según las fuentes, la situación es precaria y no todos los civiles pueden ser protegidos por el contingente de la Monuc, el que, puntualizaron, "debe ser reforzado de inmediato".

El ministerio francés de Asuntos Exteriores confirmó ayer que la ONU había solicitado que Francia colabore con un batallón para el contingente de la Monuc, pero esa posible intervención militar fue rechazada por la UPC y un antiguo movimiento rebelde, también apoyado por Ruanda.

La UPC afirmó que si la ONU envía tropas francesas a la zona éstas serán consideradas como "enemigas", mientras que la Agrupación congoleña para la Democracia (ACD/Goma) dijo que el envío de un contingente militar galo a la región "agravará aun más la situación de inseguridad".

El ACD/Goma considera al UPC como "aliado natural" en el actual conflicto, especialmente tras divulgarse versiones de que las autoridades de Kinshasa han enviado refuerzos de armas y municiones a los lendu.

Durante décadas, los hemas y los lendu fueron rivales por cuestiones territoriales y de propiedad del ganado, pero su antagonismo ancestral se ha visto exacerbado desde que estalló la guerra en la RDC en agosto de 1998.

Desde entonces, grupos rebeldes y tropas extranjeras armaron y reclutaron en sus filas a las milicias tribales y ello convirtió a Ituri en una de las regiones más afectadas por el conflicto, que costó la vida a entre 2,5 y 3,3 millones de personas, en su mayoría civiles, 50.000 de ellas en el rincón noroccidental congolés.

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