Los reclusos levantan las medidas

Los presos de la cárcel departamental de Canelones levantaron la huelga de hambre que venían manteniendo en protesta por las condiciones de reclusión y también en reclamo del esclarecimiento de la muerte de uno de los presos.

Como condición para la interrupción de la medida, según informó ayer la Jefatura de Policía de Canelones, los reclusos piden que integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados y representantes del Poder Judicial visiten el establecimiento. Los presos comunicaron a las autoridades que si entre el lunes y el miércoles próximos no se producen las visitas de estos representantes, tomarán "medidas de fuerza" el jueves.

La cárcel departamental más grande del país detenta uno de los niveles más altos de superpoblación con más de 800 internos y una capacidad original para 360 internos. Los reclusos piden, al igual que el resto de la población reclusa del país, la aceleración de los procesos judiciales.

Pero uno de los reclamos tiene que ver con la muerte del recluso Andrés Carro (19), quien dejó de existir en el hospital local según el dictamen médico a causa de tuberculosis. En cambio, varios reclusos sostienen que Carro fue sometido a apremios físicos en el curso de una requisa a cargo de los guardias penitenciarios. Los padres de Carro presentaron una denuncia penal, luego de llevar el caso ante el propio ministro del Interior, Guillermo Stirling, quien declaró oportunamente que aguardará los resultados de la indagatoria para adoptar medidas. No obstante, el secretario de Estado indicó que se habían tomado medidas administrativas con el jefe de la cárcel por no informar a los familiares de Carro la situación.

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