El diferendo entre el líder palestino Yasser Arafat y el primer ministro designado Mahmud Abbás amenazaba hoy la creación de un gobierno, a menos de tres días antes del vencimiento del plazo fijado para el miércoles a medianoche.
Diferentes tentativas de mediación no han permitido hasta ahora llegar a un acuerdo entre el lider histórico palestino y su número dos, Mahmud Abbás (Abú Mazen).
Abú Mazen reclama poderes reales, sobre todo en el terreno de la seguridad.
Yasser Arafat teme quedar relegado a un papel simbólico en su cargo de presidente de la Autoridad palestina.
El domingo, Abú Mazen amenazó con renunciar tras su conflicto con Yasser Arafat en torno a la elección de un ministro encargado de la seguridad. Arafat se niega a nombrar en la cartera de Interior a Mohamed Dahlan, ex jefe del servicio de la Seguridad preventiva en la franja de Gaza como lo propone Abú Mazen.
Estados Unidos ve con buenos ojos a Dahlan, coronel considerado como un hombre fuerte que abandonó su funciones de jefe de la seguridad preventiva en la franja de Gaza luego de un diferendo con Yasser Arafat.
El presidente estadounidense George W. Bush se comprometió a publicar la "hoja de ruta", plan de paz internacional que prevé la creación de un Estado palestino de aquí a 2005, inmediatamente después de la investidura del gobierno de Abú Mazen.
En lugar de Abú Mazen, Arafat podría nombrar a un allegado, el ministro de la Cooperación internacional, Nabil Chaath, según un responsable del movimiento Fatah.
Un ex consejero de Arafat, el diputado árabe israelí Ahmed Tibi, consideró que en el plano internacional, la separación de Abú Mazen "tendría consecuencias catastróficas para los palestinos".
Mas allá de las querellas personales, el choque es entre dos concepciones sobre la lucha por la independencia.
Abú Mazen quiere dejar atrás a la Intifada, denunciando su "militarización" y destacando los pobres resultados de la lucha armada y considerando que hay que tener en cuenta la nueva situación en el Medio Oriente con la caída del régimen iraquí, que sostenía a fondo a los palestinos.
De su parte, Yasser Arafat, quiere evitar la confrontación con grupos radicales palestinos y tiene en cuenta la opinión pública favorable a la continuación de lucha, pero tratando al mismo tiempo de parar los ataques suicidas en Israel.
De todas formas, el ejército israelí de ninguna manera ha cambiado su política y ha proseguido sus ataques en las zonas palestinas, la ocupación de sectores y el asesinato programado de militantes.
En este contexto, el domingo pasado realizó un sangriento ataque al sur de la franja de Gaza, matando a cinco palestinos y perdiendo un soldado.
A pesar de estas operaciones ofensivas, las fuerzas de seguridad israelíes mantenían hoy un estado de alerta avanzada por temor de ataques suicidas durante la semana pascual judía que se termina el miércoles en la tarde.
El ministro israelí de la Defensa Saul Mofaz llamó por su parte a una presión internacional sobre Yasser Arafat para obligarlo acepte un nuevo gobierno palestino bajo la dirección de Mahmud Abbás.
El principal negociador palestino, Saeb Erakat, un allegado a Arafat, denunció este llamado calificándolo de "injerencia flagrante en los asuntos internos de la Autoridad".
Contrariamente a Arafat, Abú Mazen es considerado por Israel como un interlocutor válido, dada sus posiciones favorables a un término de la violencia.
Estados Unidos urgió hoy a la Autoridad Palestina a instalar rápidamente un nuevo gobierno bajo el mando del Primer ministro designado Mahmud Abbas, informó el departamento de Estado.
"Es esencial que los palestinos completen este proceso de restablecer un gobierno en forma urgente", afirmó el portavoz Richard Boucher.
Boucher llamó a los palestinos a "no perder esta oportunidad".