Aerolíneas de todo el mundo forzadas a severas medidas de ajuste para sobrevivir

La mayor compañía aérea mundial, American Airlines, logró evitar esta semana un inminente concordato, pero el sector está lejos de estar a salvo: las aerolíneas de todo el planeta deben adoptar fuertes medidas de ajuste para sobrevivir.

Los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos golpearon de lleno un sector que ya sufría por un exceso de capacidad y altos costos de funcionamiento, pero a eso se sumaron nuevos shocks como la desaceleración económica, el conflicto en Irak y ahora la neumonía atípica.

American evitó por poco la quiebra luego que el miércoles los 100.000 empleados de la compañía aceptaran fuertes reducciones salariales, pero la situación financiera de la compañía "es frágil y sus perspectivas son inciertas", advirtió su presidente Don Carty.

La dirección de American Airlines anunció este viernes que renunció a una parte de sus ventajas financieras que habían provocado la cólera de los asalariados, que acaban de aceptar grandes rebajas de sueldos para evitar la quiebra de la primera compañía aérea del mundo.

Las compañías aéreas estadounidenses registraron en la primera semana de abril una caída de 17,4% del tráfico en relación a la misma semana de 2002, según la Asociación del Transporte Aéreo (ATA) estadounidense.

Aunque esta caída comenzó a disminuir la semana pasada, ante las "noticias positivas sobre la guerra en Irak" y una reducción del precio de los pasajes, "el progreso está siendo erosionado por caídas significativas en la región del Pacífico (35,7%), generadas por los temores sobre el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo)", advirtió el presidente de ATA James May.

"Nuestro sistema aéreo enfrenta desafíos sin precedentes a medida que lucha por restablecer la estabilidad económica. Ahora más que nunca, necesitamos un enfoque coherente y consistente de parte del gobierno y la industria", añadió.

Las dos cámaras del Congreso estadounidense lograron la semana pasada un acuerdo para otorgar una ayuda federal de unos 3.000 millones de dólares a las aerolíneas, sector que ya se había beneficiado de un paquete de 15.000 millones de dólares tras los atentados de 2001.

Pero según los analistas, incluso sin la guerra las compañías estadounidenses habrían debido reestructurarse.

Desde el inicio del conflicto bélico, los transportistas aéreos estadounidenses redujeron sus capacidades de 6 a 12% y suprimieron unos 10.000 empleos, lo que se suma a los 100.000 empleos eliminados y las pérdidas récord de unos 18.000 millones de dólares desde 2001.

Pero la crisis no afecta sólo al sector en Estados Unidos.

El 1 de abril, Air Canada tiró la toalla y se declaró en concordato, debido al peso de una deuda de unos 8.100 millones de dólares y pocos días después de haber anunciado 3.600 supresiones de empleos.

En el Viejo Continente, la mayoría de los transportistas también debió ajustarse el cinturón.

Según la Asociación europea de compañías aéreas (AEA), el tráfico internacional de sus 30 miembros bajó 7,4% en la última semana de marzo y 10% en la primera semana de abril.

La AEA, citada el miércoles por el periódico francés Le Monde, precisó que el conflicto iraquí podría costar 2.500 millones de dólares a sus miembros.

Desde el comienzo de la guerra, la británica British Airways, la francesa Air France, la española Iberia y la holandesa KLM anunciaron reducciones de sus capacidades de 4 y 20%, y fuertes bajas de sus gastos.

Alitalia anunció recortes de empleos y la cancelación de vuelos, mientras que la escandinava SAS -que arrastra dos años de ejercicios deficitarios- presentó un plan de reestructuración que prevé la supresión de 4.000 empleos y una reducción de costos de 30%.

Hasta la alemana Lufthansa advirtió que no podrá igualar este año sus buenos resultados del 2002.

En América Latina, las aerolíneas también han debido ajustar sus costos.

TAM, la segunda mayor empresa aérea brasileña, anunció el despido de 470 empleados, tras registrar pérdidas de 171,5 millones de dólares en 2002, diez veces más que 2001. Su deteriorada situación financiera, y la de la mayor aerolínea de Brasil, Varig, las llevó en febrero a firmar un protocolo para fusionarse.

En Argentina, LAPA dejó de prestar servicios el jueves por falta de combustible para sus aviones. La empresa se ha quejado del fuerte aumento del combustible y los seguros, y de que las tarifas, reguladas por el Estado, mantienen su valor en pesos pese a la devaluación de 70% registrada en 2002.

Incluso LanChile, que registró utilidades por 30,8 millones de dólares en 2002, suspendió una importante compra de aviones prevista para 2004 y 2005 debido a la disminución del tráfico aéreo. AFP

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