El primer ministro Tony Blair dijo en una entrevista que su trabajo peligró por haber involucrado a su país en la guerra contra Irak, y agregó que hubiese renunciado si una mayoría de miembros de su partido se hubiese opuesto a su decisión.
El periódico The Sun citó al primer ministro en su edición de hoy indicando que les había dicho a sus funcionarios, antes de un voto clave para la guerra, que se prepararan para la posibilidad de su renuncia.
Blair se enfrentó a una feroz oposición en su país por su apoyo a Estados Unidos en la invasión a Irak. Las encuestas ahora muestran que una mayoría apoya su decisión.
Blair también admitió que hubo momentos durante la campaña militar en la que estuvo preocupado por el progreso de los aliados.
"Hubo momentos en los que parecía que nos estábamos enredando , indicó Blair. "A los 10 días de la guerra, uno se preguntaba cuánto iba a durar y si habíamos juzgado mal el grado de resistencia" del régimen de Bagdad.
Blair también señaló que se alegró cuando vio caer la estatua de Saddam Hussein en la capital iraquí.