Blair dice que no hay planes de invasión a Siria

El primer ministro británico, Tony Blair, subrayó hoy ante la Cámara de los Comunes que "no hay planes para invadir Siria", tras el desplome del régimen iraquí de Saddam Hussein.

Blair manifestó que el último fin de semana habló con el presidente de Siria, Bachar al Asad, quien le prometió que las autoridades de Damasco abortarán cualquier "intento de cruzar la frontera" por parte de colaboradores de Saddam que quieran escapar de Irak.

"Creo que (las autoridades sirias) están haciendo eso", aseveró el primer ministro ante la Cámara de los Comunes, al insistir en que Damasco debe evitar "cualquier intento de dar refugio" a los antiguos colaboradores del régimen iraquí.

Blair hizo estas declaraciones al día siguiente de que el presidente de EE.UU., George W. Bush, acusase al gobierno sirio de dar cobijo a líderes iraquíes y señalase que Washington cree que Siria posee armas químicas, extremo que ha sido negado por Damasco.

El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, aumentó hoy la presión sobre el Ejecutivo sirio al decir que Estados Unidos está considerando la imposición de "medidas económicas, diplomáticas o de otra naturaleza" contra Damasco.

Por su parte, el ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, indicó hoy en Bahrein que Siria no es el próximo objetivo militar después de la derrota de Saddam Hussein y que no existe una lista de "próximos países" para ser atacados.

"No perseguimos a ningún país", recalcó Straw, de gira por varios países del golfo Pérsico con el fin de recabar apoyo para la reconstrucción de Irak.

No obstante, el jefe de la diplomacia británica precisó que "Siria tiene que contestar varias preguntas importantes y empezar una agenda de discusiones".

A comienzos de mes, el secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, acusó a las autoridades sirias de facilitar equipos militares al gobierno de Bagdad, una circunstancia que, según dijo, "hay que tener presente".

A raíz de las declaraciones de Rumsfeld, muchos comentaristas consideraron que los llamados "halcones" de la administración norteamericana quieren extender la acción militar en Irak a Siria, país acusado de promocionar actividades terroristas.

La línea dura que Washington ha adoptado con el "problema sirio" contrasta con la postura más moderada del Reino Unido, su gran aliado, que es partidario del diálogo con Siria a fin de salvaguardar la frágil estabilidad de Medio Oriente.

Sobre la situación en Irak, Tony Blair advirtió de que la guerra "aún no ha terminado" pero hizo hincapié en que "la mayor parte de Irak está bajo control de los aliados y la gran mayoría de los iraquíes se alegra de la marcha de Sadam".

"Nos hallamos -explicó- cerca del fin del conflicto. Pero el desafío de la paz empieza ahora. Tenemos la gran responsabilidad de hacer que la guerra haya valido la pena para lograr la paz y así lo haremos".

Respecto al caos declarado en Bagdad y otras ciudades iraquíes, el primer ministro británico consideró que es una "situación grave" que resulta "inevitable", pues el régimen de Sadam Husein ha "aterrorizado" a su pueblo durante los últimos treinta años.

No obstante, declaró, las fuerzas de la coalición británico-estadounidense "trabajan urgentemente" para restablecer el orden, sobre todo, en Bagdad, donde unos dos mil policías iraquíes han vuelto a patrullar las calles.

Blair también informó a los Comunes de que las tropas aliadas han comenzado la búsqueda de las armas de destrucción masiva atribuidas al derrocado régimen iraquí en siete de los 146 lugares sospechosos que han sido identificados.

Respecto al futuro político de Irak, el primer ministro británico aseguró que la ONU desempeñará un "papel vital" en la reconstrucción del país y adelantó que tratará este asunto en la cumbre de la Unión Europea (UE) que se celebrará el próximo miércoles en Atenas.

En definitiva, concluyó Blair, "la esencia de todo esto es que Irak sea gobernado por y para el pueblo iraquí".

EFE

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