Los tanques estadounidenses entraron hoy en Tikrit y desalojaron a los últimos incondicionales de Saddam Hussein atrincherados en su cuna de Tikrit, la última ciudad importante que le quedaba al desintegrado régimen.
El palacio presidencial fue capturado sin resistencia alguna, dijeron los militares, y el lunes por la tarde fueron vistas numerosas columnas de soldados estadounidenses en el centro de Tikrit.
En Bagdad, Basora y Kirkuk, las fuerzas de la coalición se unieron a los iraquíes para restaurar la ley y el orden.
"Hubo menos resistencia de la anticipada", dijo el brigadier general Vincent Brooks, vocero del Comando Central, y destacó que los defensores de Tikrit fueron castigados ininterrumpidamente por la aviación aliadas en los últimos días.
Las fuerzas estadounidenses sospechaban que unos 1.500 incondicionales de la Guardia Republicana y los paramilitares fedayín - y posiblemente funcionarios del régimen y el Partido Baath - se encontraban atrincherados en la ciudad.
Algunas unidades de las fuerzas especiales iraquíes abandonaron sus pertrechos en los últimos días, dijo el capitán Frank Thorp, vocero en Katar del Comando Central estadounidense. Las fuerzas aliadas en el sur y el oeste de la ciudad montaron controles carreteros para evitar la huida de los dirigentes iraquíes, agregó.
Algunos de los marines que patrullaban las calles llevaban flores en sus uniformes, entregadas por los lugareños.
Thorp dijo que los combates fueron intensos, aunque las fuerzas estadounidenses derrotaron a los iraquíes en todas las escaramuzas que libraron en Tikrit. Sin embargo, no facilitó cifras de bajas.
Al sur de Tikrit, los marines consolidaron su presencia en la aldea de Samarra, donde siete prisioneros de guerra estadounidenses fueron rescatados el domingo. Fueron llevados a Kuwait, tras permanecer tres semanas en manos iraquíes, y tres de ellos fueron atendidos de diversas heridas.
Los soldados contaron que los prisioneros fueron trasladados constantemente de puesto en puesto para evitar que fueran rescatados.
"Eramos una mercancía incómoda", contó la soldado del ejército Shoshana Johnson. "La situación llegó a ser tal que creí que nos matarían".
En otros lugares, las fuerzas aliadas trabajaban con las autoridades locales para restaurar la ley y el orden tras varios días de saqueos y anarquía, así como los servicios de agua corriente, electricidad, teléfonos y cuidados médicos, dijo Brooks.
"Mueren niños por falta de agua potable. Mi propia hija, de 15 años está enferma debido al agua", dijo Ibrahim al-Sibti, de 43 años, vecino de Bagdad.
"Es verdad que nos liberaron de la tiranía de Saddam, pero no es suficiente", agregó. "Deben restaurar los servicios".
En Bagdad, los iraquíes comenzaron a acompañar a las patrullas militares estadounidenses el domingo por la noche o en la madrugada del lunes, dijo el capitán de la armada Frank Thorp, vocero del Comando Central de Estados Unidos, en Katar.
"Hemos comenzado a ver una tendencia descendente en los saqueos", agregó.
Varios líderes civiles y religiosos que militaron hasta ahora en la oposición se reunieron hoy en Bagdad para analizar la forma de restaurar la seguridad y los servicios básicos. El encuentro fue presidido por un funcionario del opositor Congreso Nacional Iraquí, Mohammed Mohsen Zubaidi.
Un clérigo chiíta, Ayad al-Musawi, dijo a unas 20 personas, entre ellas miembros de la nueva policía, que no "debería haber ni sunis ni chiítas, solamente una nación iraquí".
"Si Dios quiere", agregó en el Hotel Palestina seremos uno solo, con una sola voz y sin traicionarnos los unos a los otros".
Un representante de la junta de energía dijo esperar que la electricidad será restaurada en el este de Bagdad en tres o cuatro días, y en el oeste en una semana.
En Washington, las autoridades de defensa anunciaron hoy que dos portaaviones y sus flotillas de apoyo abandonarán esta semana el Golfo Pérsico y regresarán sus bases.
Empero, el Pentágono enviará más fuerzas de infantería a Irak y Kuwait.
El Kitty Hawk regresará a su base en Yokosuka, Japón,y el Constellation a San Diego, dijeron las fuentes, que hablaron a condición de guardar el anonimato.
La Biblioteca Islámica de Bagdad fue incendiada, aunque no fue precisado si fue obra de los saqueadores, como en otros tantos lugares de la capital iraquí.
La mayor parte de los comercios y oficinas gubernamentales sigue cerrada y los habitantes de Bagdad se dedicaron a quemar basura en las calles como último recurso sanitario, mientras que los autobuses públicos circulaban atestados de público. Los infantes de marina que buscaban armas encontraron hoy por la mañana varias decenas de cohetes de corto alcance en un barrio residencial.
En la ciudad meridional de Basora, los policías iraquíes de tránsito fueron incorporados a las fuerzas británicas para realizar patrullas conjuntas.
La ciudad de 1,3 millones de personas, la segunda del país, carece de agua corriente, electricidad o servicio telefónico desde hace casi dos semanas.
En la ciudad norteña de Kirkuk, las fuerzas estadounidenses se reunieron el domingo con los notables de la ciudad para restaurar la ley y el orden, así como el suministro de agua, electricidad y gas interrumpidos desde la semana pasada.
Acordaron formar una comisión de 18 miembros para brindar seguridad y restaurar los servicios esenciales, dijo Mohamed Amin Abdulhailim Chamchali, director de los Eruditos Religiosos Unidos.
Mosul, la tercera ciudad más importante de Irak, se encuentra en calma y las fuerzas aliadas controlan en aeropuerto, los puentes de acceso y los principales cruces callejeros, En el centro de la ciudad antigua, civiles armados con fusiles automáticos, bastones y barras de acero vigilan los controles de tránsito.
Una turba en la ciudad meridional de Najaf rodeó la vivienda de un clérigo chiíta y pidió que abandonara el país con otros líderes religiosos. La animosidad entre facciones rivales chiítas en esa urbe, situada a 160 kilómetros al sur de Bagdad, ocasionaron varios incidentes.
El clérigo, gran ayatola Sayyed Alí al-Sistani, dijo en su página oficial de la internet que "están amenazadas las vidas de las grandes autoridades religiosas en Najaf". Agregó que las fuerzas aliadas "tienen la responsabilidad" de evitar dichas amenazas. Los dirigentes tribales intervinieron y calmaron la situación.
En Washington, las autoridades patentizaron públicamente su frustración con Siria, donde al parecer huyó parte del liderazgo iraquí. El ministro sirio de Relaciones Exteriores negó hoy la acusación, y el presidente Bashar Assad recibió a los enviados de Gran Bretaña y Arabia Saudí.
El secretario británico de Relaciones Exteriores Jack Straw advirtió que Siria no es el próximo objetivo de la coalición militar que pelea en Irak.
"Indicamos claramente que no hay planes de que Siria sea el siguiente objetivo de la lista (...) aunque hay temas que Siria debe aclarar", reconoció hoy Straw en una conferencia de prensa ofrecida en Bahrein. AP