COLONIA | JORGE SAVIA
Pobre Plaza. Tras que está bastante disminuído con respecto a lo que era su integración habitualmente titular del año pasado, tuvo ese contratiempo del desacuerdo por la firma del contrato del técnico, que hizo que el equipo no entrenara, no concentrara y, en suma, llegara dando grandes ventajas a un compromiso difícil, exigente, como el que tenía ante Peñarol.
Pobre Plaza. Porque Peñarol lo agarró así, y ni siquiera anduvo con las vueltas con que se suponía que podía andar al bajar de la altura para volver a jugar en el llano: a los 22" Jiménez, Pacheco y finalmente Estoyanoff aprovecharon una desatención, un descuido, y... ¡zas! Porrazo y el vistante en ventaja. Y poco rato más tarde, a los 11’, chau: Pacheco que caza la pelota en tres cuartos de cancha y... de nuevo, ¡zas! Esta vez, con un agregado: el zapatazo que sorprendió a todos y dejó a Vigo totalmente parado, dejó el partido absolutamente liquidado.
Fue una ejecución. No por la agresividad con que pudo haber salido Peñarol, sino más bien por cómo se dieron las circunstancias: Plaza venía mal herido, moribundo y en un santiamén, en dos patadas Peñarol lo dejó rematado.
Fue un suspiro, entonces. Un cuarto de hora. El primero. Y chau. Porque lo que vino después, fue lo clásico del fútbol uruguayo: el conjunto aurinegro jugó a media máquina, a tren controlado, como lo prueba el hecho que el siempre activo Turcios esta vez se desdobló poco y nada.
Bajo esas pautas, entonces, sin apretar el acelerador, llegando cada tanto, Peñarol ejerció un dominio tibio y al fin y al cabo estéril en la primera etapa. Y, de esa forma, jugando "manso y sobón", dejó hacer, y poco a poco tambien crecer, a Plaza.
De esa forma, entonces, para el complemento, el local incluso fabricó por voluntad propia algunas llegadas como las que sólo las equivocaciones de De Souza le permitieron crear en la primera parte. Pero lo máximo que consiguió fue inquietar un par de veces a Elduayen y, encima, exponerse a que Peñarol, renovado con los ingresos de Bueno, y fundamentalmente Emanuele, lo sacudiera muy de tanto en tanto de contraataque.
Todo fue muy "light", al fin y al cabo. Porque Plaza no podía. Y porque Peñarol, que podía, no se propuso plantear otro trámite. No se exigió, en una palabra. Puso su idea en juego, pero sin quemarse las pestañas. Se aprovechó, quizá, de las circunstancias. La diferencia entre uno y otro era grande. Y tras cartón, esos dos disparos en tan sólo 11 minutos, terminaron liquidando cualquier pretensión de resurrección de Plaza. Peñarol lo ejecutó de entrada.
Estadio: Prof. Alberto Supicci. Juez: Martín Vázquez (7). Asistentes: Walter Rial y Adrián Climent. Entradas vendidas: 1.450. Recaudación: 72.000. Público: 2.000 personas.
PEÑAROL 2: Federico Elduayen 6, Danilo Turcios 5, Joe Bizera 5, Marcelo De Souza 4, Fernando Fajardo 6, Fabián Césaro 6, Pablo Bengoechea 5, Antonio Pacheco 7, Fabián Canobbio 5, Fabián Estoyanoff 6, Daniel Jiménez 5. DT: Diego Aguirre (6)
PLAZA COLONIA 0: Mauricio Vigo 6, Pedro González 5, Eduardo Espinel 6, Diego Cesarotti 6, Washington Méndez 6, Gabriel Candia 6, Juan P. Stagno 6, Rodolfo Clavijo 5, Osvaldo Carro 6, Peter Borges 5, Fabián Morán 3 DT: Daniel Torres (6)
Cambios: 45´ Moreira 3 x Morán (PC); 60´ Emanuele 6 x Jiménez (P); 68´ Bueno x Estoyanoff (P); 75´ Figueredo x Borges (PC); 77´ Bogliacino x Canobbio (P); 83´ Iriarte x Clavijo (PC). Goles: 24´´ Estoyanoff (P); 11´ Pacheco (P). Amarillas: P: Bizera, Césaro, Canobbio. PC: Vigo y Méndez.