Jesica Santillán, la adolescente mexicana que fuera sometida a dos transplantes cardiopulmonares, falleció hoy dos días después de que fuera sometida al segundo procedimiento.
Los médicos la declararon con muerte cerebral alrededor de la 1:25 de la tarde, y le retiraron los aparatos que la mantenían con vida alrededor de las 5:00 de la tarde, informó el portavoz del Centro Médico dela Universidad de Duke, Richard Puff.
Sin embargo, Puff señaló que desconocía si el hospital había obtenido el consentimiento de los padres para desconectar los aparatos.
Un abogado de la familia había dicho unas horas antes que los Santillán querían mantener viva a Jesica y solicitar una segunda opinión de un médico externo sobre sus posibilidades de recuperación.
"Todos nosotros en el hospital de la Universidad de Duke estamos muy tristes por esto. Lamentamos muchísimo estas circunstancias trágicas", señaló el médico William Fulkerson, director ejecutivo del nosocomio.
En tanto, una vocera de una fundación creada para ayudar a pagar los gastos médicos de Jesica oró por la joven en una conferencia de prensa.
Por su parte, el abogado de la familia Santillán, Kurt Dixon, informó que los padres y amigios de Jesica, que han permanecido a su lado durante su hospitalización, no estarían disponibles para hacer comentarios
Jesica, de 17 años, tenía una deformidad en el corazón que impedía que sus pulmones oxigenaran eficientemente a su sistema circulatorio.
Por esa razón, la familia le pagó a un contrabandista de inmigrantes ilegales para que los llevara de una población pequeña cerca de la ciudad de Guadalajara hacia Estados Unidos, para que pudiera recibir tratamiento médico.
Jesica fue sometida a un transplante cardiopulmonar el 7 de febrero, pero el donante era de un tipo sanguíneo diferente al suyo.
Por esa razón, su organismo rechazó el transplante y se encontraba al borde de la muerte cuando le fueron transplantados otros órganos la madrugada del jueves.
Aunque los nuevos órganos funcionaban adecuadamente la madrugada del viernes, su cerebro empezó a hincharse y a tener hemorragias luego de la operación.
Jesica había estado en coma desde su primer transplante el 7 de febrero, cuando su cuerpo rechazó los órganos donados, los cuales no correspondían a su sangre tipo O positivo.
Su estado de salud siguió deteriorándose hasta que finalmente fue encontrado un nuevo donante, y se determinó que su estado era crítico.
Frush dijo el viernes que no había forma de determinar cómo habían ocurrido los daños cerebrales.
Sin embargo, para Mack Mahoney, amigo de la familia de Jesica y fundador de un grupo que recauda fondos para la joven, dijo que los médicos indicaron que se debía a todo el tiempo que pasó la joven conectada a un sistema de vida artificial.
"La vida artificial afecta los riñones, los cerebros, todos los órganos del cuerpo", indicó Mahoney.