CON UN CAÑO

| Peñarol volvió a sufrir hasta el final y lo salvó Estoyanoff con un zapatazo agónico e impresionante: 2-1

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JORGE SAVIA

Ganó Peñarol. Bien. Con justicia. Pero sufriendo, casi tanto como había sufrido para conseguir el empate ante Gremio el martes pasado.

Ojo. Fue otro partido. Otro trámite. Y, por supuesto, otro adversario. Con todo respeto, y sin que implique un juicio peyorativo para el cuadro de Punta Carretas, sino más bien lo contrario, porque el elenco violeta se las ingenió para picar al frente con un golazo impresionante de Peinado y luego mantener la igualdad —que había marcado Canobbio poco antes de la terminación de la primera parte— hasta los minutos finales, este Defensor Sporting de hoy, que encima de su realidad actual (que no es diferente a la del 99% de los equipos chicos del fútbol uruguayo) llegó al compromiso de anoche con tres titulares suspendidos y alguno más lesionado, a lo que sumó la desgracia de que Diego Pérez y Vargas debieran ser sustituidos tempranamente porque se lastimaron en el transcurso de los 45’ iniciales, por la juventud de gran parte de sus integrantes es poco más que una "cuartita" (4a. división) mejorada.

De ahí, entonces, que el remar casi constante de Peñarol en dirección al arco contrario, haya sido una faceta del funcionamiento del equipo de Diego Aguirre relativamente elogiable. Cumplió con lo que le impone su condición de grande. Incluso, por pasajes, como en el primer período con posterioridad al golazo de Peinado, en un lapso en el que Vargas y el propio Peinado desperdiciaron dos contragolpes con los que el conjunto violeta pudo haber ampliado su ventaja en una medida quizá hasta aplastante, lo hizo con dificultades. De marca y contención en el mediocampo, de generación en la salida porque anoche Turcios estuvo muy impreciso al desdoblarse, y también de ejecutividad en la llegada, porque Pacheco fue un vivaz y permanente generador de situaciones penetrantes, pero Estoyanoff —que creó peligro desbordando por la derecha del ataque— y Jiménez no estuvieron "finos" en el remate de las jugadas. Y sufrió, por tanto. Porque además, salvo un cuarto de hora intermedio de la segunda parte en la que Defensor Sporting consiguió nivelar el trámite taponeando algo el mediocampo, atacó y atacó. Aún equivocándose. Aún cayendo de nuevo —como contra Gremio— y muchas veces en el pelotazo frontal y anunciado. Y no ligó nada, como lo prueba el hecho de que entre Bizera, Estoyanoff, y Canobbio en dos oportunidades, metieron cuatro pelotas en los caños.

Es más; otra vez, como el martes pasado, Peñarol pareció ir mejorando, o armando mejor el paso, con el correr de los cambios a los que fue echando mano en la segunda etapa. El ingreso de Cedrés, que entró por "Miliki" pero jugó de volante, mientras Pacheco pasó a jugar resueltamente adelante, le dio más claridad al arranque desde tres cuartos de cancha. La entrada del "Galgo" Emanuele por Bengoechea, aunque para jugar de punta y con tres atacantes, recargó la potencia del avance. Pero, aún así, Peñarol volvió a sufrir. Hasta el final. Hasta que el "Lolo" Estoyanoff le dio —paradójicamente— "con un caño", y la metió en un ángulo. Fue impresionante. Merecido. Y salvador, de paso.

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