El presidente Luiz Inácio Lula da Silva salió hoy "muy optimista" al cabo del primer día de reunión con los 27 gobernadores brasileños, en la búsqueda de consenso para dos reformas clave que impulsa su gobierno: la tributaria y la de previsión social.
Lula convocó a Brasilia a los 27 gobernadores para dos días de reunión, con el objetivo de definir puntos comunes en ambas reformas, que permitan acelerar su aprobación de parte del Congreso.
Durante ocho horas, Lula y los gobernadores, entre los cuales apenas tres son de su Partido de los Trabajadores (PT), debatieron las dos difíciles reformas, que su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, no logró aprobar en ocho años de gobierno.
"El presidente está ahora mucho más optimista, después de haber oido el debate entre los gobernadores, sobre las posibilidades de que las reformas se completen en el plazo más corto posible", dijo Andre Singer, portavoz de Lula.
Varios gobernadores coincidieron en que hoy se lograron coincidencias en puntos clave para las reformas.
"Quedé impresionado con la manera y el espíritu de colaboración de todos los participantes, aun los que están al parecer alejados del presidente", dijo el gobernador de Acre, en el Amazonas, Jorge Vianna, uno de tres jefes estaduales del PT.
Los detalles de los consensos alcanzados en la reunión serán divulgados en una carta que firmarán el presidente y los gobernadores.
El encuentro, el primero desde que Lula asumió el gobierno, el 1 de enero, se realizó en la Granja do Torto, en las afueras de Brasilia y concluirá en la tarde del sábado. Lula estuvo acompañado por sus ministros de Hacienda, Antonio Palocci y de Previsión Social, Ricardo Berzoini.
El presidente quiere construir un consenso básico con los gobernadores para presionar al Congreso a aprobar a corto plazo ambas reformas, que dependen de una mayoría especial de tres quintos, porque involucran reformas constitucionales.
El gobernador de Minas Gerais, uno de los estados más desarrollados del país, Aecio Neves, dijo que Lula se comprometió a enviar al Congreso la reforma de previsión social en el primer semestre, y la tributaria en el segundo.
Palocci precisó que en el caso de la reforma tributaria, la que provoca más tensión con los gobernadores, que temen perder ingresos, el gobierno federal hoy presentó apenas "un conjunto de hipótesis sobre la estructura tributaria del país".
"No se trata de una reunión en la que el presidente pide a los gobernadores apoyo para sus proyectos", dijo Palocci, sino de "una reunión en la que el presidente y los gobernadores están construyendo consenso para las reformas que precisa el país".
Palocci desmintió que el gobierno federal haya presentado a los gobernadores dos propuestas polémicas, una para agregar una nueva alícuota en el impuesto a las ganancias y otra para anular un impuesto que cobran los Estados.
La prensa brasileña había especulado que Lula quería incluir en el impuesto a las ganancias una nueva alícuota, de 35 por ciento, para que la paguen los sectores con mayores ingresos.
Palocci, en cambio, reafirmó que lo que se busca es una reforma "progresiva", que "favorezca a los que menos tienen".
"Para favorecer a los pobres no hay que tocar el Impuesto a la Renta", dijo el ministro, "porque los pobres no lo pagan. Lo que hay que tocar son los impuestos indirectos o al consumo, que castigan a los más pobres".
El otro punto en el que había especulaciones gira en torno al Impuesto sobre la Circulación de Mercaderías y Servicios (ICMS), que hoy cobran los Estados en forma autónoma y que constituye una pieza vital en sus políticas de ingresos públicos.
Los gobernadores suelen utilizar ese impuesto como incentivo para la radicación de empresas, por lo que existen 27 leyes, una por cada estado, para regular el ICSM, lo que provoca una "guerra fiscal" y entorpece la actividad económica.
Palocci afirmó hoy que en la reunión hubo consenso entre los gobernadores sobre la "necesidad de tener una legislación uniforme sobre este impuesto. Así como está ahora es un peso para la eficiencia económica".
El gobernador Neves, del opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), se mostró de acuerdo en uniformar la alícuota del ICSM.
"Me parece que la uniformización es un instrumento vigoroso para la reforma tributaria", dijo Neves, que sin embargo advirtió que "es obvio que el gobierno tendrá que crear medidas compensatorias para aquellos estados que eventualmente pierdan ingresos con ese mecanismo".
Otro de los gobernadores opositores, Germano Rigotto, de Río Grande do Sul, dijo ver "una voluntad política muy fuerte en el presidente, que cree que las reformas se van a aprobar y pidió el apoyo de los gobernadores".
Con respecto a la reforma de previsión social, el gobierno federal y los Estados tienen posiciones más cercanas, compartir la alarma por el creciente déficit que provoca el sistema de retiros y jubilaciones, tanto federal como estadual.
El gobernador de Paraiba, en el norte del país, Cassio Cunha Lima, dijo que había consenso en fijar un techo a las jubilaciones, en revisar el sistema especial de retiros de los empleados públicos y en aplicar un impuesto a los ya retirados. Los detalles serán dados mañana por el ministro Berzoini. ANSA