Guerra urbana de las FARC intensifica el conflicto en Colombia

La guerra contra las ciudades, una estrategia quelas FARC comenzaron a privilegiar desde el año pasado, alcanzó su máximo poder de intimidación con dos atentados que en menos de una semana dejaron 54 muertos en Bogotá y Neiva, y que recuerda los ataques del narcotráfico del comienzo de los 90.

Una verdadera situación de zozobra se vive en las principales ciudades colombianas, y en particular en Bogotá, donde un coche-bomba explotó el pasado7 de febrero en el club social El Nogal, lugar simbólico de la élite bogotana, dando muerte a 36 personas e hiriendo a unas 170.

El efecto de terror se multiplicó cuando una semana más tarde otras 18 personas murieron en la sureña Neiva, donde explotó una casa donde efectivosde la policía realizaban un allanamiento en busca de detectar un posible atentado contra el presidente Alvaro Uribe.

En Bogotá, con ocho millones de personas, el paisaje ha cambiado en las últimas semanas: los controles se han incrementado en todos los lugarespúblicos -incluyendo las iglesias-, la vigilancia con perros anti-explosivos es la norma en los centros comerciales y las alertas están a la orden deldía.

Una encuesta del diario El Tiempo publicada este viernes indica que un 43% de los habitantes ha variado sus costumbres a raíz de los atentados conexplosivos, mientras que un 29% declara no sentirse seguro ni en su casa ni en su oficina y las entradas al cine han disminuido en 28% desde el 7 defebrero.

No es la primera vez que Bogotá vive esta situación. A finales de los 80 y comienzo de los 90, el poderoso cártel cocainero de Medellín presionó medianteatentados indiscriminados por la eliminación de la extradición de sus miembros a Estados Unidos. Finalmente en 1991 la extradición fue prohibidapor ley.

Pero los analistas creen que si el Estado cedió ante la presión del terror en aquel momento, vuelva a hacerlo ahora.

"El atentado al Nogal marca un quiebre estratégico y moral en el conflicto colombiano", opina el analista independiente Hernando Gómez, quien agrega que"es el comienzo en firme de la guerra urbana, y otro paso en la horrorosa degradación del conflicto: la FARC campesina que no sabe luchar en la ciudad,destruye la ciudad.

Para Gómez, "las FARC le apuestan a ablandar a la burguesía, aunque el efecto más probable es el contrario: una opinión y un gobierno endurecidos porcada acción atroz de la guerrilla". Desde incluso antes del rompimiento del proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el 20 de febrero de 2002, la agrupación insurgente -que tradicionalmente había tenido un fuerte accionar en el campo o en pequeñas población- mostró su propósito de llevar el conflicto a las grandes ciudades.

"Aquí en la selva sólo quedarán ratones, pavos y pájaros porque los guerrilleros se van para la ciudad; allá nos vemos", amenazó en 2001 JorgeBriceño (alias Mono Jojoy ), considerado el jefe militar de las FARC.

Recientemente Alonso Salazar, un sociólogo que ha estudiado el tema de la violencia en Colombia, opinó que "esta guerra definitivamente empuja hacia lasciudades, que se están convirtiendo en el plato principal para los grupos armados, que quieren eventualmente estar fuertes en el futuro en una mesa de negociación. Ya los montes no son tan estratégicos como las ciudades".

Señala que la clave de este conflicto es "si el Estado tiene una estrategia social, política y militar" para enfrentar el desafío.

Por su parte analistas militares han indicado que las FARC usufructuaron un territorio de 42.000 km2, desmilitarizado durante más de tres años con mirasa un proceso de paz, para reorganizarse, reentrenarse, reequiparse y fortalecer su capacidad para llevar la guerra del campo a la ciudad. AFP

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