ALVARO GIZ
Esta semana el conductor del Encuentro Progresista-Frente Amplio, Tabaré Vázquez, y su último compañero de fórmula a la Presidencia de la República, Rodolfo Nin Novoa culminaron un viaje a Estados Unidos que los llevó a presentarse formalmente ante las actuales autoridades de los organismos internacionales de crédito.
A lo largo de cuatro días, Vázquez y Nin se reunieron con funcionarios del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, así como con representantes del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Sorprendiendo a propios y ajenos, el miércoles 5 y durante el acto de celebración de un nuevo aniversario de la fundación del Frente Amplio, Vázquez informó de su viaje al cual definió como "una misión política" y no "técnica" para reunirse con jerarcas de esos organismos "no como personas individuales sino como representantes de la fuerza política más importante que el país tiene y tiene derecho a saber qué es lo que está pasando".
El viaje del dirigente frentista se produjo en momentos que en Montevideo las autoridades económicas negocian desde el sábado 8 con una misión de técnicos del Fondo Monetario un nuevo programa económico y financiero para este año y los términos de una nueva Carta Intención, cuya dilucidación permitirá que Uruguay reciba préstamos por más de U$S 400 millones que se encuentran retenidos por el organismo.
Las declaraciones de Vázquez a lo largo de su periplo por el norte del continente mostraron su necesidad de obtener información de la situación económica del país, una información que a su juicio el gobierno no le ha dado a su fuerza política. "El motivo de fondo de la visita es buscar información, dialogar, escuchar a actores externos al Uruguay pero que hacen realmente a la vida política, económica, social del país; saber cómo ven al Uruguay del futuro, por qué toman determinadas actitudes en general y, en particular, relacionado con el tema de la deuda. Es decir, cuál es la visión de los organismos sobre el tema de la deuda externa que Uruguay tiene, que en el contexto internacional no es mucho, pero que para Uruguay sí es una cantidad importante, y cómo piensan ellos que debería encarar el tema", declaró.
Vázquez admitió además que el asunto de la deuda es el principal que Uruguay afronta ahora y vaticinó que el gobierno que asuma en marzo de 2005 "va a tener problemas", ese año y el siguiente. Por eso, aseguró que al tema "hay que echarle mano ahora y no esperar que se nos caiga todo encima".
En su primer año de gobierno, la próxima Administración deberá enfrentar pagos de U$S 1.500 millones por el pago de amortizaciones e intereses de deuda.
Lo que no dijo Vázquez es que en el Fondo siente una imperiosa necesidad de hacerse conocer ante quienes muy poco saben de él.
Por eso, el militante frentista que piense que Vázquez fue a Estados Unidos a decirle a los responsables de los organismos de crédito internacional que si llega a ser presidente de Uruguay privilegiará el nivel de ingresos y el bienestar de la población y se olvidará de "hacer los deberes" correctamente, está profundamente equivocado.
Vázquez parece haber tomado pormenorizada cuenta de lo que está haciendo en Brasil el también izquierdista Luiz Inacio Lula Da Silva.
El otrora aguerrido dirigente sindical metalúrgico ha evitado las confrontaciones con los organismos internacionales de crédito y más aún, se ha rodeado de funcionarios que conocen el idioma que se habla en esos ámbitos. Sin ir más lejos, el hombre que ha designado como titular del Banco Central supo ocupar cargos en entidades financieras privadas internacionales al punto de que se desempeñó como presidente mundial del Bank Boston.
Vázquez sabe también que para financiar los planes de un eventual gobierno bajo su conducción necesitará algo más que el financiamiento que le podría dar su proclamada intención de aplicar un impuesto a la renta. Vázquez ha tomado cuenta que inexorablemente requerirá de la ayuda de los organismos internacionales de crédito. Y para ello debe ganarse su confianza.
Es más, su anunciada intención de buscar financiamiento en China, India o Brasil, ya no parece estar en su agenda.
Por imperio de las circunstancias, el dirigente frentista está aprendiendo también que una cosa es lo que se dice cuando no se es gobierno y otra cuando se está ante la posibilidad de serlo, según lo marcan, por lo menos hasta ahora, las encuestas de opinión pública.
Y sino que le pregunten al intendente de Montevideo, el también frentista Mariano Arana, quien no tuvo más remedio que incumplir el convenio salarial firmado con el sindicato municipal el año pasado, luego de que cayera en la cuenta que la pauta de incremento en función de la inflación pasada era imposible de cumplir.
Es de esperar que si llega al gobierno Vázquez siga esta línea y no la que planteó meses atrás en el Parlamento el senador socialista José Korzeniak, quien se declaró partidario de que el Estado emitiera dinero para hacer frente a los aumentos salariales de sus funcionarios. Es muy factible que este tipo de iniciativas no le hagan ninguna gracia a los responsables del Fondo Monentario Internacional, del Banco Mundial o a los del Banco Interamericano de Desarrollo.
Por eso, aunque se quiera negar desde tiendas frentistas, Vázquez fue a mostrar a los organismos internacionales de crédito con sede en Estados Unidos que llegado el momento hará lo que tiene que hacer para desarrollar un manejo pragmático de la economía y que las viejas pancartas de la izquierda que proclamaban el no pago de la deuda externa y no negociar con el Fondo Monetario y el Banco Mundial quedarán guardadas en los baúles. Tal y como lo está haciendo Lula en Brasil.
Críticas de colorados y nacionalistas
n La visita de Tabaré Vázquez y Rodolfo Nin Novoa a Estados Unidos no pasó desapercibida para los partidos tradicionales y tampoco para el presidente Jorge Batlle.
El viernes 14, en Maldonado, Batlle se refirió al episodio. Dijo que "me parece bien que vaya a ver a la gente del FMI. Ahí siempre hay gente importante con la cual se puede conversar y se puede conocer mucha cosa, sobre todo se pueden conocer cosas económicas, fundamentalmente hacia dónde va el mundo en materia de economía".
"Así que vayan a hablar con el FMI es bueno; nosotros hace muchos años que lo hacemos, y durante muchos años fuimos muy criticados por hacerlo", concluyó.
Una semana antes, pero en Rivera, el presidente del Directorio del Partido Nacional, Luis A. Lacalle, se refirió con ironía al asunto: "Me alegra que vaya a la capital del capitalismo, al centro principal de la gestión financiera, ya que de esa manera está reconociendo que eso es algo que conviene conocer".
Agregó que suponía "que todo el Frente estará de acuerdo con lo que hace su líder indiscutido. Al concurrir a las oficinas del Fondo, lo que está demostrando es que ya no es aquel monstruo temible".
Desde el Foro Batllista, en tanto, el diputado Washington Abdala, se mostró "sorprendido" por el viaje del dirigente frentista pero dijo tener la expectativa de que "haya un aprendizaje por parte de ellos" de que "hay ciertas cosas que son inevitables para los países y los gobiernos", esto es, sentarse a negociar con el Fondo Monetario Internacional.
El viernes último, el editorial principal de la publicación en internet del sector, Correo de los Viernes, volvió a cargar las tintas en Vázquez al advertir que "con sus piruetas y volteretas (...) no deja de asombrar" y que ellas "comienzan a dejar perplejos a sus correligionarios".
"El monstruo devorador (el FMI), el cual había que evitar a cualquier precio, sorpresivamente se transforma en interlocutor", agregó Correo.