Los humos de la mafia valen millones

The Washington Post hizo explotar la bomba y se oyó el estruendo del Watergate del tabaco.

—"Durante la última década, uno de los gigantes mundiales del tabaco canalizó ilegalmente millones de dólares en cigarrillos a Irak, violando las sanciones comerciales de EE.UU., y ayudó al crimen organizado ruso y a narcotraficantes colombianos a lavar otros miles de millones" - sostiene la Unión Europea (U.E.) en una demanda presentada en Nueva York.

La demanda alega una vasta conspiración en la cual R. J. Reynolds Tobacco Holdings y sus subsidiarias crearon unidades especiales para que ayudaran con el lavado a organizaciones delictivas, usando métodos de contabilidad especial, paraísos fiscales y falsa facturación. A cambio, dice la querella, los grupos criminales introdujeron cigarrillos Winston y Camel en mercados en los que la empresa quería penetrar e hicieron que aumentaran los márgenes de utilidad, al aceptar condiciones de venta y de crédito más rendidoras que las usuales con clientes legítimos.

La demanda presentada el 31 de octubre en Nueva York, alega que ejecutivos "del máximo nivel" de R. J. Reynolds convirtieron en "parte de su plan operativo de negocios, la venta de cigarrillos a través de organizaciones criminales, y aceptaron fondos del delito en pago por cigarrillos, por medios subrepticios y secretos".

La contestación de RJR calificó al juicio de "absurdo" y dijo que la empresa y sus subsidiarias "llevan sus negocios de un modo legal y responsable".

Las pormenorizadas acusaciones habían sido desarrolladas por diez países europeos.

Dean Boyd, vocero de la Aduana estadounidense, no comentó específicamente la demanda, pero dijo que el organismo está investigando activamente la venta ilegal y organizada, de cigarrillos.

Desde hace tiempo, las transacciones con cigarrillos son elegidas por los narcotraficantes como medio para trasladar sus ganancias ilícitas. A los traficantes por lo general les cuesta trasladar de vuelta a sus países el dinero que ganan con la venta de drogas en EE.UU. y Europa, dado que se vigilan las transferencias telegráficas y que el peso descomunal del dinero dificulta su transporte. Por eso, los narcos suelen comprar, con el producido, miles de millones de dólares en cigarrillos, contrabandearlos a sus países de origen y revenderlos para recuperar la plata. Si la querella iniciada por la U.E. prospera —dijeron fuentes cercanas al asunto— se plantearán otras similares contra otras grandes tabacaleras.

Según la demanda de la U.E., RJR llevaba listas de "clientes directos" con "instrucciones especiales para el manejo de cargamentos destinados a clientes que la firma sabía que participaban en actividades criminales". El manejo especial habría incluido la "neutralización y decodificación" de cajas de cigarrillos que los criminales no querían que fueran rastreadas, lo cual significaba sacar marcas y números.

Como parte del esquema, dice la querella, las empresas de RJR cambiaban permanentemente los bancos a través de los cuales recibían los pagos por ventas ilícitas y evitaban así la detección.

Se alega también que el presidente de Irak Saddam Hussein y su hijo Uday obtuvieron millones de dólares ilícitos con la venta en Irak de cigarrillos de RJR, igual que el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), un grupo que realizó atentados en Europa en su campaña por un Kurdistán independiente.

—"El grupo controla parte del norte de Irak y saca una comisión por cada container de cigarrillos que deja pasar de Turquía a Irak" - dice el escrito.

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