Un paso adelante para Christina Aguilera

Christina Aguilera juega a ser Whitney Houston y, contra todos los pronósticos, el juego le sale bien. La nueva edición de esta hiperproducida princesita del pop más comercial y calculador sorprende un tanto, porque hay en Stripped varios temas que dan cuenta de un proceso de maduración musical que beneficia a la estrella. Para empezar, Aguilera logra domar los aspectos más histriónicos de su voz, tarea que no debe haber sido sencilla. Si bien aún no se la puede tildar de sutil o medida como intérprete, ya no aparece tan gritona y con ganas de demostrar que cuenta con potentes y vigorosas cuerdas vocales.

Otra sorpresa es que la chica figura como co-compositora de casi todos los temas del álbum y el nivel es más que aceptable, como en Can’t hold us down junto a la rapera Lil Kim, con quien ya había grabado Lady Marmelade. Lástima que al disco le sobra por lo menos media hora y que a menudo la cantante desperdicia su voz en insípidas baladas y partes habladas en un español que aún no se libera del todo del acento inglés.

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