Un asesinato más allá del Círculo Polar

CRITICA/GUILLERMO ZAPIOLA

NOCHES BLANCAS

Insomnia

Director. Christopher Nolan.

Libreto. Hillary Seitz, basado en el film

noruego Insomnia.

Fotografía.Walter Pfister.

Música. David Julyan.

Productores. Paul Junger Witt, Edward

McDonnell, Broderick Johnson, Andrew

Kosove.

Elenco. Al Pacino, Robin Williams, Hilary

Swank, Maura Tierney, Martin Donovan,

Nicky Katt, Paul Dooley, Jonathan Jackson,

Larry Holden, Katherine Isabelle.

l Estados Unidos 2002.

El decorado es sugestivo: Alaska más allá del Círculo Polar Artico, un dilatado paisaje helado donde el sol nunca se pone en verano. Este último rasgo es la causa aparente del insomnio que padece el personaje de Al Pacino, detective de Los Angeles que llega para ayudar a la policía local a investigar el asesinato de una joven del lugar.

Alguna línea de diálogo hace saber empero que puede haber otros motivos para esa falta de sueño: "Un buen policía no duerme cuando siente que algo no cierra en un caso; un mal policía no duerme porque se siente culpable". En el caso de Pacino, ambos factores pueden darse la mano: el hombre es un experto investigador de homicidios, pero está siendo indagado por Asuntos Internos debido a ciertos comportamientos poco éticos, y a determinada altura de la trama se produce un incidente que añade una dosis aún mayor de culpabilidad. A partir de ese momento el film entrelaza la pesquisa en torno al crimen con una exploración de algunos dilemas morales, mientras la novata pero entusiasta detective local (Hilary Swank) sospecha que hay más de lo que se ve a primera vista en el comportamiento del sagaz policía citadino.

El antecedente de Memento, un film anterior que utilizaba ingeniosamente el procedimiento (aprendido en Pinter) de narrar una historia desde el final hacia atrás, abría una cuota extra de expectativa con respecto a esta nueva película del joven director Christopher Nolan. Sin embargo, el hombre parece aquí decidido a marcar el paso de la industria, sin audacias expresivas mayores: su película tiene el formato y el nivel de un correcto producto "standard", competente pero sin mostrar una mayor personalidad.

Quienes han visto el film noruego en el que Noches blancas se inspira aseguran que era más ingenioso, más original y más inquietante. Pero basta rascar un poco esta adaptación norteamericana para descubrir la receta a pocos centímetros de su superficie: el choque entre policías ciudadanos y pueblerinos, el otro choque entre el "hombre de acción" dispuesto a romper las reglas y los burócratas apegados al manual, finalmente el secreto juego de identidades que se establece entre el investigador y el criminal (mecanismo que, dicho sea de paso, pudo estar mejor trabajado). Casi todo eso es ciertamente conocido.

Hay algunas compensaciones, por cierto. Ya es algo que una película policial norteamericana actual decida basarse en los personajes en lugar de apostar a las explosiones y los coches que se estrellan. Por otra parte, el sugestivo paisaje nevado, hermosamente fotografiado en pantalla ancha por Walter Pfister, colabora en la obtención de un "look" vistoso: esta es la clase de película que gana cuando se la ve en cine, en lugar de esperar a que salga en video o la den en el cable. Igualmente hay que reconocer que el director Nolan maneja con buen pulso algunas secuencias de acción: una persecución en medio de la niebla, el tiroteo final. También corresponde señalar que, con la excepción de Robin Williams (un obvio "miscast") el elenco es adecuado aunque no se le obligue a rendir a su mejor nivel: Pacino sale correctamente del paso haciendo de Pacino, y a su lado hay dos mujeres realmente interesantes (Hilary Swank, Maura Tierney) a las que pudo dárseles más papel.

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