JOSE MASTANDREA
Esta vez no fue "una tormenta con matracas", como le gusta decir al contador José Pedro Damiani. Fue una tormenta de verdad, una tormenta sin matracas porque además de la lluvia y el viento que arreciaron en Los Aromos, ayer siguieron los densos nubarrones sobre el tema contratos.
Y el pronóstico del tiempo —al menos en Peñarol— sigue con "pocas probabilidades de cambio" para la jornada de hoy.
El que mejor definió la situación fue el directivo Gervasio Gedanke: "fue un sábado de miércoles ¿no les gusta el juego de palabras?", dijo a los periodistas cuando se retiraba, visiblemente molesto de la concentración aurinegra. Gedanke fue uno de los dirigentes que acampó en Los Aromos. Y no fue el único. También estuvieron Julio Luis Sanguinetti, Bernardo Loffler, Víctor Cabrera, Juan Lema Benso y los ex-directivos Marcelo Marchesano y José Baraza. Todos llegaron dispuestos a solucionar el diferendo con el Grupo Casal y a dialogar "in situ" con el técnico Diego Aguirre que siguió, paso a paso, las comunicaciones telefónicas que los dirigentes mantuvieron con Gonzalo Madrid, interlocutor del grupo empresarial.
"No pasa nada... todo sigue igual", dijeron casi simultáneamente los consejeros aurinegros después de hablar practicamente durante una hora para intentar solucionar el tema de los contratos.
Hoy a las 18.30 vence el plazo para presentar la lista de buena fe de la Copa Libertadores y si no se llega a un acuerdo, Peñarol no podrá contar con Adrián Berbia, Leonel Pilipauskas, Fabián Canobbio, Fernando Fajardo y Alejandro Lago. Pero si no firman, es más que probable que Aguirre no pueda contar con Fabián Estoyanoff debido a que aún no llegó el consentimiento de su pase que pertenece a Fénix.
A 48 horas del debut aurinegro en la Copa, el técnico puede perder tres titulares (Fajardo, Canobbio y Estoyanoff) lo que complicaría aún más el panorama ya de por sí difícil por la racha de lesiones de los últimos días.
"Me precoupa... ¿cómo no me va a preocupar? Ya ni sé lo que puede pasar... no puedo ser optimista", confesó Aguirre bajo la lluvia, después de una tarde agitada. "Con el contador (Damiani) hablo todos los días... pero el tema de los contratos escapa a mí. Yo los quiero a todos, pero no soy el que tiene la última palabra, todo pasa por lo económico", indicó.
El conflicto no se destraba. Mientras Damiani quiere prescindir de Berbia, Fajardo y Pilipauskas, el Grupo Casal entiende que los aurinegros deben pagar primas por el préstamo de dichos jugadores, al igual que por Canobbio, todos futbolistas cedidos sin cargo. "Ya demostramos toda nuestra buena voluntad al incorporar a Pacheco sin que Peñarol tuviera que pagarle un solo dólar al Inter", indicó uno de los integrantes del Grupo.
25 mil dólares de diferencia
nOtro tema que se siguió de cerca desde Los Aromos fue la posible incorporación del zaguero violeta Cristian González. "Es el único que puede llegar", dijo Diego Aguirre pero tal como se dieron las cosas, parece que no llegará. El técnico, de todas formas, espera algún refuerzo de última hora para compensar las bajas que tuvo en defensa.
"Defensor pretende 100 mil dólares encima de la mesa", confió el vicepresidente violeta Daniel Acevedo y añadió que "no bajaremos nuestras pretensiones porque el jugador es muy difícil de suplantar".
A las 13.00 horas, la última oferta de los aurinegros no había sido satisfactoria. "Pasamos 75 mil dólares como cifra tope", dijo Bernardo Loffler mientras encendía su Peugeot 206 azul metalizado para abandonar el Complejo "Washington Cataldi".
En el tira y afloje del sábado no se arribó a ningún acuerdo.
Dirigentes y cuerpo técnico siguen esperanzados en lograr el pase de otro defensa antes de que venza el plazo de esta tarde: será ¿Damián Macaluso? Su nombre volvió a sonar con fuerza.