El próximo viernes los inspectores de tránsito de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) no trabajarán en rechazo al episodio que ocurrió hace tres años cuando fue asesinado un funcionario municipal y también empleado de Autoparque, a manos de un productor rural cuyo auto había sido encepado. El 2 de febrero de 2000, Luis Alberto Medina, de 35 años, recibió uno de los tres disparos en el pecho y murió instantáneamente. Quien le disparó fue un productor agropecuario de 59 años, con un revólver Magnum 357. El empleado de Autoparque instantes antes le había colocado el cepo al automóvil Toyota Corolla matriculado en Cerro Largo. El boleto de estacionamiento había vencido hacía una hora.