Luiz Inácio da Silva ya es presidente. Presidente de un país tan grande como problemático. El presidente brasileño prometió darle prioridad a la lucha contra la pobreza e intensificar el comercio regional. Además afirmó que si en sus cuatro años de gobierno logra que los brasileños tengan el alimento suficiente, habrá cumplido la misión de su vida.
Si en sus cuatro años de gobierno logra lo que se ha propuesto, no sólo habrá cumplido la misión de su vida. Habrá realizado un verdadero milagro, que merecerá quedar registrado para la historia y para la emulación de todos los países aquejados por problemas similares a los de Brasil. Países que por cierto incluyen a Uruguay, nación a la cual, por suerte, el señor Lula no ha olvidado, puesto que entre sus promesas incluyó intensificar la importancia del Mercosur.
"Lula" ha sabido crear una esperanza enorme en el mayor país de América del Sur. Su popularidad es muy grande y ello colabora para que exista una gran ilusión tras su toma de posesión. Lejos han quedado sus declaraciones pasadas, cuando reclamaba romper con el Fondo Monetario Internacional y no pagar la deuda externa. También entonces incitaba a los "sin tierra" a que siguieran ocupando propiedades.
Hoy está del otro lado del mostrador. Ahora es más frecuente verlo con pulcro traje y corbata que con sus atuendos informales de otrora. Aún así, su pasado lo persigue. Figuras conspicuas de la izquierda latinoamericana aspiran a que él sea el revolucionario de sus sueños y no el líder moderado que se va perfilando desde el palacio de gobierno de Brasilia. Todo esto convierte en más y más difícil el desafío que deberá encarar esta figura carismática, muy brasileña, muy voluntariosa. Todos queremos que tenga éxito. Todos necesitamos que tenga éxito. Porque todos estamos embarcados en la gran nave que es América del Sur, enfrentada hoy a aguas embravecidas.
Hemos escuchado las promesas y los anhelos del flamante presidente. Queremos creer en él. Queremos que tenga resultados positivos en su gestión.
Por todo esto, le deseamos suerte. La necesita.