El Gobierno del presidente de EEUU, George W. Bush, mantiene contactos con Naciones Unidas, Corea del Sur y Japón para persuadir a Corea del Norte de que detenga su programa de armas nucleares, dijeron hoy fuentes oficiales.
Funcionarios del Gobierno, que acompañan a Bush en su descanso en su rancho de Crawford (Texas), dijeron que EEUU ha adoptado una política de "contención a medida", en la que espera el respaldo de sus aliados en la región y las presiones de China y Rusia.
Hace casi un año, el presidente Bush anunció al mundo que Corea del Norte conforma con Irán e Irak el eje del mal , y ahora Washington prepara una guerra contra ese último país aunque éste niega tener armas nucleares, químicas ni biológicas.
Sin embargo, aunque se sospecha que Corea del Norte ya fabricó armas nucleares y posee los misiles para lanzarlas, y el régimen de Pyongyang anunció que reactivará su programa atómico, el Gobierno Bush ha optado por la diplomacia.
Washington espera que la ONU amenace con sanciones a Corea del Norte si este país sigue adelante con su plan para la reactivación de una planta de energía nuclear capaz de producir el plutonio que se necesita para armas atómicas.
Un funcionario del Gobierno Bush dijo que "si los norcoreanos no cambian de rumbo habrá que llegar a las sanciones, y el problema es que Corea del Norte no da demasiadas opciones".
Los expertos en política internacional y seguridad nacional del presidente Bush confían en que Corea del Norte esté aislándose con su decisión y finalmente quede vulnerable a las presiones diplomáticas y económicas.
Los funcionarios reiteraron que la Casa Blanca no considera el uso de la fuerza militar contra Corea del Norte.
El portavoz presidencial Scott McClellan dijo ayer que EEUU continuará las consultas con sus aliados y amigos, y buscará que el Consejo de Seguridad de la ONU se ocupe del asunto el 12 de enero.
EFE