EEUU ha dado otro paso polémico en su política antiterrorista, al pedir a las universidades que entreguen información personal a la FBI sobre los estudiantes y profesores extranjeros, algo considerado ilegal por grupos y centros docentes.
El diario "The Washington Post" informa hoy de que la iniciativa de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) pretende determinar si los alumnos y docentes tienen vínculos con conocidos terroristas o individuos sospechosos de pertenecer a organizaciones de ese tipo.
Según la carta enviada a comienzos de mes a universidades de todo el país, la FBI solicita los nombres, direcciones, números de teléfono, información de ciudadanía, lugares y fechas de nacimiento, y cualquier información de contacto de profesores y estudiantes que no tengan nacionalidad estadounidense.
Cada año, unos 200.000 estudiantes extranjeros cursan estudios en universidades y otros centros educativos de Estados Unidos y sus datos ya los está recogiendo el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), que plantea que es preciso chequear su situación migratoria.
La iniciativa de la FBI ha encontrado la resistencia en varios grupos educativos y de senadores demócratas, que dudan de su legalidad.
Los críticos opinan que la FBI no puede lograr los datos personales de profesores y alumnos extranjeros sin un requerimiento judicial.
Durante todo este año, el Gobierno de George W. Bush ha aumentado su poder para detener e investigar a extranjeros, y los grupos de derechos civiles afirman que ha sido a costa de violar las libertades fundamentales.
En esta ocasión, la llamada Ley Patriótica o antiterrorista ha sido invocada para lograr información en el sector educativo, un terreno cuya debilidad quedó en evidencia tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Varios de los secuestradores aéreos que causaron unas 3.000 muertes en los atentados de Nueva York, Washington y Pensilvania habían entrado en Estados Unidos con visados de estudiantes y tomaron clases en escuelas de aviación norteamericanas.
EFE