El comandante general del Ejército de Venezuela, general Julio García Montoya, dio hoy un espaldarazo al presidente Hugo Chávez al condenar el paro general de 15 días que pide la renuncia del mandatario y que ha prácticamente paralizado la vital industria petrolera.
"El Ejército de Venezuela, vigilante de los recursos, estrategias, sentimientos y valores que pueden garantizarle a nuestros compatriotas un futuro en armonía, tiene a sus mejores capacidades dispuestas para impedir que prospere esa apuesta por el colapso económico y social de la nación", dijo.
Efectivos del Ejército han sido movilizados para tomar instalaciones petroleras y buques cisterna, cuyo personal se ha negado a operar sumándose al paro cívico dirigido por la oposición.
"El secuestro de las unidades e instalaciones que movilizan y contienen el petróleo y sus derivados es una agresión contra la supervivencia del Estado y por lo tanto sobrepasa los límites del juego democrático", dijo García.
El apoyo al paro de parte de los trabajadores de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha detenido los embarques de crudo, motivando el recorte de producción y la reducción al mínimo de las actividades de refinación del quinto exportador mundial de petróleo.
" Actualmente están en marcha algunos actos que atentan contra la Constitución de la República, contra la democracia y contra el cabal funcionamiento del Estado (...), actos que como en el caso específico de PDVSA constituyen un sabotaje contra la principal fuente de riquezas de Venezuela", dijo García.
Chávez también ha condenado el paro petrolero como un "sabotaje" de parte de algunos gerentes de PDVSA y ha negado enfáticamente que vaya a renunciar por esa presión, que se ha sumado al cierre de algunos comercios e industrias.
En el mensaje, que finalizó dando un saludo navideño, el general dijo que el Ejército sigue firme en su objetivo de la defensa proactiva y vigilante de la Constitución, de la soberanía y de la paz del país, cuya población dijo está siendo usada como escudo humano por los líderes de la protesta.
REUTERS